3 de octubre 2007 - 00:00

Leve descanso que no cambia demasiado

Leve descanso que no cambia demasiado
Para algunos (especialmente considerando que el S&P 500 quedó prácticamente neutro y el NASDAQ ganó 0,22%), 0,29% que retrocedió ayer el Dow, al cerrar en 14.047,31 puntos, no fue más que una natural toma de ganancias luego del máximo histórico alcanzado 24 horas antes. De hecho, el que lo peor entre las blue chips se concentrara en el sector energético (el petróleo retrocedió a u$s 80,05 por barril) mientras los bancos ( prácticamente 50.000 trabajadores del mundillo financiero han quedado cesantes desde que arrancó el año) y las empresas constructoras ganaban terreno (tanto que fueron "lo mejor del día" merced a eso de que "las malas -noticias-son buenas" en que entró el mercado hace días), no hizo más que demostrar que los que apuestan a que la crisis crediticia ya quedó atrás, podrían tener razón.

Es cierto que los últimos datos desde el sector inmobiliario estuvieron lejos de ser buenos (las viviendas en venta que no encuentran comprador alcanzaron un máximo desde al menos 2001), pero el anuncio de que las ventas de vehículos por General Motors durante setiembre superaron las previsiones permitieron dejar de lado cualquier mala nueva; en tanto, la reducción del volumen negociado (aun cuando fue menor al promedio diario) dio pie a pensar que en estos momentos son más los que apuestan por las subas que por las bajas.

En el otro extremo, los más desconfiados apuntan a que el comportamiento que está exhibiendo últimamente el mercado bursátil recuerda en mucho lo vivido poco antes de las recesiones de 1990 y 2001, cuando finalmente las realidades económicas terminaron imponiéndose.

El problema es que aun a sabiendas que la historia podría repetirse, nadie parece querer perderse la fiesta que podríamos vivir hasta que llegue el momento de "poner el dinero sobre la mesa". Y aun los que piensan que esto habrá de ocurrir sí o sí, sabiendo que tienen a la Fed delante (y ésta aún mantiene cierta credibilidad), no parecen dispuestos a "jugar contra el mercado". Festejemos y aprovechemos entonces, pero como siempre sin confiar demasiado que "la liebre siempre salta de donde menos la esperamos".

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