Con el dinero que los contribuyentes tienen dentro del "corralito" sólo se podrán pagar los impuestos que vencen en febrero. Esto surge de las normas que hoy rigen del Banco Central y no hay intención de modificarlas. Tampoco se pueden utilizar los depósitos para pagar las cuotas de la moratoria. En Economía se teme ahora que todos los contribuyentes con dinero inmovilizado dentro de los bancos se presenten a la Justicia para no pagar impuestos, aduciendo que ésos eran los fondos para cumplir con el fisco.
Dentro del equipo económico de Jorge Remes Lenicov, fundamentalmente entre los que tienen a su cargo la marcha de la recaudación impositiva, cundió ayer la alarma. Según se conoció por la tarde, con el dinero del «corralito» los contribuyentes únicamente podrán cumplir con los compromisos tributarios de enero que se liquidan en febrero. Pero a partir de mañana, de no mediar una prórroga, el dinero nuevamente volverá a cerrarse para su disponibilidad y ya no se podrán liquidar más impuestos. Además, la imposibilidad también regirá para la moratoria impositiva; tanto en su versión para los impuestos anteriores al 31 de setiembre de 2001 como para el llamado a regularizar deudas acumuladas entre octubre del año pasado y enero de 2002. Estas limitaciones, impuestas por el Banco Central a partir de las reglamentaciones vigentes y que no están en análisis para su modificación dentro de la entidad que dirige Mario Blejer, provocan ahora temores fundados entre los hombres de Remes Lenicov. Así como las terminales y las concesionarias de autos y las inmobiliarias rezan para poder utilizar lo más rápido posible el dinero que el público tiene dentro del «corralito» para aumentar sus casi inexistentes ventas, desde el sector público se esperaba ansiosamente la posibilidad de que el dinero acumulado en los bancos pueda destinarse para pagar impuestos. La lógica de los recaudadores de Remes Lenicov es que el público durante el resto del año elegiría pagar impuestos y estar en paz con la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), en lugar de tener el efectivo dentro del «corralito». Tal es así que lo primero que se reglamentó y se aclaró la semana pasada al anunciar la pesificación y la posibilidad de disponer el dinero del «corralito» es la posibilidad de cumplir con los impuestos a través de las cajas de ahorro, los plazos fijos y las cuentas corrientes incautadas dentro de los bancos. La aclaración jurídica que llegó ayer a Economía, anunciando la imposibilidad por parte de los contribuyentes de disponer de esos fondos para cumplir con las obligaciones impositivas, fue un baldazo de agua fría para los hombres de Remes. Por todo esto, desde el Ministerio de Economía se le reclamará al Banco Central que permita ampliar la disponibilidad de efectivo incautado dentro del «corralito», para pagar impuestos por lo menos hasta diciembre de este año.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Según las normas vigentes, el dinero del «corralito» pesificado está disponible hasta el 15 de abril dentro de los cheques cuota. Por otro lado, la opción de pesificar hasta u$s 5.000 vence mañana y hasta ayer no había novedades de prórrogas. Luego de ambas fechas, ya no habrá posibilidades ni de optar por comprar bienes ni para pesificar fondos. El dinero que no se haya utilizado para comprar bienes o haya sido pesificado inmediatamente vencidos ambos plazos pasará a formar parte del cronograma de devoluciones; y recién comenzarán a estar disponibles para el público, y en cuotas, desde enero de 2003 en el mejor de los casos. Esto quiere decir que una interpretación legal optimista hablaría de la posibilidad de pagar impuestos con el cheque cuota para pagar impuestos, lo que no está reglamentado, con una fecha límite del 15 de abril; lo que hablaría que los tributos que deben liquidarse desde mayo ya no podrán ser abonados con el dinero del «corralito». La versión más pesimista que se analizaba ayer en Economía, y la más cercana a la realidad, es que el cheque cuota no puede utilizarse legalmente para liquidar impuestos y que de lo único de lo que pueden disponer los contribuyentes es del dinero pesificado de los 5.000 dólares y que una vez terminados estos fondos ya no habrá posibilidades de usar dinero del «corralito» para pagar tributos. En otras palabras, con los fondos que quedaron dentro de los bancos sólo se podrá cumplir con los pagos de enero que se liquidaron en febrero. Lógicamente el impacto en la recaudación sería terminal, ya que en la mayoría de los casos la AFIP debería confiar en que los contribuyentes en su buena voluntad paguen impuestos con el dinero que está fuera del «corralito», lo que en estos días de desconfianzas múltiples en el destino de la economía argentina parece una elección algo utópica.
Dejá tu comentario