31 de enero 2001 - 00:00

Llega en mayo polémico visitante

Buenos Aires recibirá a fines de mayo la visita del activista rural francés José Bové, que esta semana incendió un campo de soja en Rio Grande do Sul, en el sur brasileño, y que ya es uno de los líderes mundiales de las protestas contra los foros y asambleas de organismos internacionales. El motivo de la llegada del manifestante profesional es la realización entre el 20 y el 22 de mayo próximo en Buenos Aires de la edición anual sudamericana del Foro Económico Mundial de Davos, que tendrá este año el lema del llamado a la profundización y ampliación de la integración del Mercosur. La información sobre la llegada de Bové era manejada ayer por el Ministerio de Relaciones Exteriores local, que recibió el dato desde la Embajada de la Argentina en Brasilia, que a su vez conoció la novedad por parte de Itamaraty, la cancillería brasileña.

Lo notable del discurso de este manifestante que defiende los derechos de los países del Tercer Mundo y embiste contra el liberalismo; es que entre otras protestas critica la posibilidad, hoy más que remota, de abrir los mercados agrícolas de Europa o por productos latinoamericanos. Precisamente esta medida va directamente en contra de cualquier posición liberal y más bien se acerca al más extremo proteccionismo, y es una de las políticas mundiales que más afectan a las posibilidades de evolución de países en vías de desarrollo con los que asegura defender el activista francés.

Bové estuvo participando durante los últimos cinco días del foro «antiDavos» que dirigentes de izquierda y centroizquierda de todo el mundo concretaron en Porto Alegre, con el nombre de Foro Social, donde en general no se protagonizaron grandes actos de protestas o violencias, sino más bien quejas formales contra la globalización y la apertura de los mercados a nivel mundial. Sin embargo los problemas en Brasil con Bové comenzaron el lunes cuando participó junto con militantes del movimiento de los Sin Tierra de la quema de toda una plantación de soja genéticamente modificada propiedad de la empresa norteamericana Monsanto en Rio Grande do Sul.

Luego de este hecho, el superintendente de la policía federal de ese estado dijo que el manifestante disponía de 24 horas para abandonar el país, decisión que ayer la Justicia brasileña desestimó. Antes Bové participó como activista de las manifestaciones en la cumbre de la OMC en Seattle y de la última reunión del FMI en Praga, donde incluso embistió a un local de McDonald's con un tractor.

Ayer Bové agradeció el apoyo que le dieron manifestantes de izquierda y aseguró que continuará «defendiendo» causas contra la globalización en todo el continente. La próxima reunión por el estilo será la anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Santiago de Chile y la segunda en orden cronológico es la de Buenos Aires del Foro de Davos. En las dos se espera ahora la llegada de Bové.

Más allá de la amenaza de manifestaciones, en la reunión de Buenos Aires se analizará la disyuntiva que enfrenta el Mercosur entre profundizar su integración con estructuras supranacionales y nuevas reglas o ampliarla a otros países de la región.

La agenda incluirá debates relacionados con los negocios y la economía, pero también con los aspectos políticos y sociales de la región.

Algunas de las preguntas que deberán responder los panelistas serán si Chile se transformará en un socio pleno del Mercosur, qué efectos tendrá sobre las economías latinoamericanas la llegada de George W. Bush a la Casa Blanca y cuál es el estado de las negociaciones entre el bloque del Cono Sur y la Unión Europea.

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