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Esta es una de las alternativas que maneja el equipo económico como parte del menú para ofrecerles a los acreedores el 23 de setiembre, cuando se presente la oferta formal de reestructuración de la deuda pública.
Borensztein, que hace más de veinte años forma parte de la línea del FMI, se concentrará durante su estadía en Buenos Aires en analizar la factibilidad de emitir esta clase de títulos. Pero también ayudará a avanzar con todos los cálculos necesarios para establecer las condiciones futuras que tendrá la economía argentina.
En cuanto al nivel del superávit fiscal, ésta será una de las cuestiones que más discusiones demandarán con el organismo. De todas formas, ambas partes están cada vez más cerca de pactar 3,5% de superávit a partir de 2004.
Si se cumplen estas condiciones, muy favorables por cierto, igual la quita sobre la deuda será muy grande. Difícilmente se evite una reducción del valor presente de la deuda inferior a 70%.
Una primera aproximación a estas alternativas ya las esbozó el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, en el encuentro que mantuvo con el encargado del caso argentino en el FMI, John Thornton, que arribó el último jueves encabezando la nueva misión del organismo. El análisis sobre las proyecciones macroeconómicas del país es el puntapié inicial para la firma del acuerdo de largo plazo que comenzará a negociarse esta misma semana con el FMI. La intención es llegar a un programa de tres años de duración, comprometiendo una serie de reformas estructurales de largo plazo.