El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El tema de fondo no es la guerra como se podría suponer sino la posibilidad de que el proceso que ha iniciado el presidente Bush para defenestrar el gobierno de Saddam Hussein en Irak pueda no salir como pretende el ejecutivo norteamericano. Esto sería sólo un incidente si no fuera porque podría señalar el fin de la hegemonía norteamericana. Después de todo es difícil de olvidar que los EE.UU. terminaron la guerra coreana en un empate, perdieron en Vietnam, Saddam sigue en su puesto luego de una década de la guerra del Golfo, la guerra contra el terrorismo lleva un año de existencia y aún no se lograron ninguno de los dos objetivos primigenios: acabar con Osama bin Laden, y con el movimiento talibán. Dicho de otra manera las "victorias" militares de la mayor potencia del mundo han sido para decir lo más: "acotadas". Pero tampoco es esto lo que realmente molesta al mercado sino la implicancia que podría tener el que ello se repita una vez más. Tanto para los EE.UU. como para el mundo. Como están las cosas, muchos piensan que sería difícil convivir en un mundo sin un firme liderazgo en Occidente. En este escenario la caída que tuvo ayer el Dow de 1,68% cerrando en 8.283,7 puntos, o el más significativo 3,2% que perdió el NASDAQ son hechos irrelevantes. Para invertir en el mercado la primera regla es ser un optimista de fondo. Informate más
Dejá tu comentario