• Ayer fue uno de los días más calmos del año en las mesas de dinero. Es que se está entrando en las dos semanas más intensivas de vacaciones (en el verano boreal) de operadores de Wall Street -muchos argentinos, en las playas de Hamptons- lo que provocó que directamente fuera nula la actividad en todas las plazas emergentes. Esto dio lugar a largas conversaciones y análisis. El petróleo está en el centro de la escena y una duda surgía: si trepara, por ejemplo, a 75 u 80 dólares, ¿cómo impactaría en los títulos argentinos? Se concluía ayer que el primer efecto se podría decir que es positivo, ya que por temor a un freno en la economía mundial, bajan las tasas en Europa y EE.UU. Esto como siempre hace aumentar la demanda de papeles argentinos. Pero en realidad, si la suba llegara a ser muy fuerte, alcanzando los precios arriba mencionados, el impacto sería negativo ya que el freno en la economía mundial sería más fuerte, reduciendo precios de los commodities como los granos, y también exportaciones argentinas. Por ello, la cautela en la plaza local y, más que nada, siguiendo de cerca las consecuencias del huracán Katrina.
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• Obviamente, las acciones no se ven favorecidas por cuanto sucede con el petróleo, dado que siempre van de la mano de la actividad económica. Pero ayer operadores resaltaban casos interesantes que está dejando el boom del crudo. La argentina Tenaris ganó 10% en dólares en pocas semanas por una simple razón: es proveedora mundial de petroleras que están aumentando inversiones para extraer más crudo. Del otro lado, Wal-Mart en Estados Unidos cayó 15% en dos semanas producto de que las familias norteamericanas están siendo víctimas en sus ingresos mensuales de los aumentos en las naftas y, por ende, se les reduce el poder de compra.
• Y también el ocio en las mesas de dinero ayer hizo conocer algunas operaciones que se hacen para aprovechar resquicios que dejan los mercados. Desde hace varias semanas la rupia de Indonesia se está depreciando y en quince días perdió 15% contra el dólar. ¿Qué pasa? Sencillamente que ese país, importador de crudo, mantiene altos subsidios a las naftas en el mercado interno y por ello cada vez que sube el petróleo, se le complican las cuentas fiscales. Los operadores aprovechan de la siguiente manera: compran o venden acciones de la empresa telefónica indonesia que cotizan en dólares en Wall Street con el dato del cierre del petróleo en la mano. Cuando diez horas después abre el mercado en Indonesia, recogen los frutos de la inversión. Las dos plazas, Wall Street e Indonesia, no están arbitradas (por ahora).
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