• Cambio de humor en el mercado financiero a raíz del igual giro operado en la tendencia de los papeles argentinos. Ni siquiera el mayor dato de inflación sirvió como aliciente para los bonos indexados por el CER, y para frenar las bajas de 2% en promedio. ¿Qué pasa? Simplemente que la huida de inversores extranjeros se da en todos los países emergentes. «No hay nadie que haya vendido papeles argentinos por factores domésticos», graficó el jefe de mesa de un importante banco extranjero. Y con respecto a la inflación explicó: «en el Discount en pesos no impacta porque es un título a 2033. Puede haber este año y el próximo mucha inflación. Pero de ahí en adelante, no. Incide más a pleno en los PRO12 o PRE8, por ejemplo», explicó.
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• Bastante inquietud se observa en la Comisión Nacional de Valores por el florecimiento de financistas individuales que captan inversores, casi siempre ávidos incautos, con el señuelo de las grandes rentabilidades. Gente que opera presuntamente en mercados de futuro, intermedia con valores negociables y, por supuesto, carece de la autorización de la CNV (cuando no, hasta disponen de cuestionamientos de ese organismo). La preocupación hoy es más genuina debido a que alguno de estos operadores -con incursiones por medios electrónicos para capturar clientela y exhibición de oficinas en EE.UU.- habría entrado en emergencia para devolver los ahorros de quienes pretenden recuperarlo. Una historia repetida en tiempos de bonanza financiera que amenaza descalabrar más de una economía personal o empresaria. Lamentable.
• En este clima negativo de mercados, varios financistas comentaban lo inoportuno de Roberto Lavagna de rechazar los u$s 800 millones que le ofrecieron por el BODEN 2015 aludiendo a que «era una tasa alta». Claramente está hoy mucho más arriba de 9% anual en dólares, que en ese momento era precio de mercado. Vuelve a predominar una sabia máxima que es la que señala que «cuando el mercado pide y demanda, hay que darle».
• Se conocieron tras el Katrina algunos instrumentos financieros que debieron asimilar importantes pérdidas. Son los Cat Bond o «bonos catástrofes» surgidos a principios de los '90. «The Wall Street Journal» detalló ayer que una emisión en agosto de Zurich Financial Services (aseguradora suiza líder) por u$s 190 millones hacía perder todo a sus tenedores si la compañía se veía obligada a pagar más de u$s 1.000 millones por cualquier huracán o terremoto en los EE.UU. durante 5 años. Y ya este Cat Bond tiene 0 de cotización.
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