Un nerviosismo que hacía varios años no se veía fue el común denominador de una semana que empezó apuntando a ser negra y terminó en «gris oscuro». Hay mucho miedo aun más allá de repuntes de precios. La jornada de los traders tenía casi 24 horas de trabajo: poco después de las 23 horas en la Argentina ya había precios de apertura de la Bolsa de China, desde las 5 de la mañana hay precios de Europa y ya a las 11 de la mañana comienza a operar Buenos Aires. Desde entonces y hasta las 18 horas, cuando cierra Wall Street, se viven los momentos de más nerviosismo con la negociación a pleno de los papeles argentinos. Lo concreto es que se vivieron jornadas agotadoras y con pocas horas de descanso por el minuto a minuto en cotizaciones en todo el mundo (o por tener fuertes posiciones compradas que impedían conciliar el sueño).
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Como siempre sucede en jornadas de debacle, empiezan a circular rumores negativos. Ayer le tocó a un banco norteamericano (más puntualmente del estado de Florida) especializado en hipotecas de segundo grado del cual se decía que estaba a punto de declararse en quiebra. Es un clásico de momentos de alta tensión. Hace seis meses se desplomaron dos hedge funds, el Amaranth que tuvo una pérdida patrimonial de u$s 7.000 y el Motherock, ambos por caída del precio del gas natural. Para los mercados, pasaron inadvertidos porque los precios tenían una clara tendencia alcista. Ahora, con la sensibilidad al máximo, todo resta.
La frase se repite hasta el hartazgo en las mesas ante la pregunta sobre lo que puede suceder a futuro: «Va a haber mucha volatilidad». Poco útil como consejo para ahorristas. Significa que el papel que pueda comprarse hoy tranquilamente puede valer 5% a la hora de efectuada la operación. O al revés. Nadie por lo tanto recomienda realizar apuestas fuertes. Sí hay quienes están mirando de cerca el cupón del PBI en dólares que ya se opera por debajo de u$s 13 para «hincarle el diente» en cualquier momento. Pero el timing, como siempre, es lo difícil de acertar.
«Por primera vez lo embocamos a Hugo Chávez», festejaba ayer un funcionario del Ministerio de Economía. Es que la Argentina le vendió BODEN 2015 al venezolano por u$s 750 millones que ahora, para colocarlos en el mercado, deberá convalidar pérdidas de 30 millones de dólares aproximadamente en función de la caída de los precios de los papeles argentinos. En las últimas colocaciones que se hicieron de BODEN a Chávez siempre se daba que subían de precio. Ahora se dio lo contrario. Hasta ayer se recibían ofertas por el Bono del Sur II (bajo el cual se incluían los BODEN de la Argentina) y el lunes debía anunciarse el cierre de la transacción. No sería de extrañar que directamente se suspenda la operación tal como ocurrió con el título de la provincia de Buenos Aires que estaba por lanzarse de la mano del Deutsche Bank.
Más allá de la tensión existente en las mesas de dinero, trascendía información sobre movimientos en entidades. Aún no se decidió quién reemplazará al tesorero del Citibank en Buenos Aires, Santiago González Pini, de reciente transferencia a Merrill Lynch. Ya hubo tanteos en otras entidades locales y no se descarta que el reemplazante surja de la propia entidad. Otros dos bancos -no de EE.UU. ni de la Argentina- casualmente están también buscando tesoreros, lo que está recalentando el mercado. En la Bolsa paralelamente está por definirse la lista -única- con todos sus integrantes. Trascendió que nuevamente Adelmo Gabbi, de buena relación con Julio De Vido, presidiría la entidad bursátil. El Central difundió resultados de economistas con más aciertos en el tradicional relevamiento que hace. Encabezó el ranking con la cantidad de apariciones el estudio Bein con 11, seguido de Data Risk con 8 y el Banco Galicia (Nicolás Dujovne) con 7 sobre un total de 28 participantes con aciertos.
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