Mucho malestar en el mercado financiero y no precisamente con el INDEC. Ya ha pasado a considerarse como algo que no sorprende. Lo que está irritando es la «investigación» que está efectuando la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia contra bancos, amparándose en una denuncia de cartelización. Todo poco serio, sumado al hecho de que haya tenido que declarar durante cuatro horas el gerente financiero de un banco extranjero y la posibilidad latente de que más ejecutivos sigan ese camino. Con este clima, y lo ya mencionado del INDEC, que subieran los precios de los bonos argentinos ayer hubiera sido un milagro. No lo fue, y el riesgo argentino lideró alzas y trepó 0,75%, a 405 puntos.
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Por si fuera poco, ayer llegó una citación de la Comisión Nacional de Valores a 50 agentes y sociedades de Bolsa para que informen las operaciones efectuadas desde el 1 de agosto a la fecha con Acindar, incluyendo transacciones a futuro y con opciones. Todo indica que no habría mucho que sospechar de «inside trading» dado que el rescate que informó ArcelorMittal ya lo había efectuado en Brasil hace un año. Incluso subió 13% el día del anuncio de la operación. Igualmente, lo sugestivo es que dos semanas antes había subido 17%. ¿Que harán con el dinero los ahorristas que cobran el rescate de Acindar? Son más de u$s 540 millones que, presumiblemente, volverán a volcarse al mercado. Entre las preferidas como acciones «sustitutas» se encuentran Aluar, Siderar y, en un segundo plano, Tenaris. Habrá que ver.
Ayer se eligieron autoridades en el Mercado de Valores. El directorio designó a Pablo Aldazábal como presidente y ratificó en sus cargos a Mario Zawadzki como vice y a Gustavo G. Cucchiara como secretario. Además, nombró a Claudio Peres Moore como tesorero. Los nuevos directores titulares de la institución son Mario Bagnardi, Marcelo Lamarca y Jorge Domínguez, quienes se suman a Mario Zawadzki, Gustavo G. Cucchiara, Claudio Peres Moore, Ezequiel Carballo y Horacio Zarracán. En el cóctel celebrado ayer tras la rueda de operaciones, la « brasileñización» de la economía fue lo más comentado. «Con el real apreciándose, comprar empresas argentinas (con plan de dólar alto) es un regalo para los brasileños», destacó un agente bursátil. Más barato será el año próximo, cuando sean «investment grade». Un dato: una empresa mayorista de artículos de limpieza de San Pablo, que tiene 30% del mercado, fue vendida en 510 millones de euros. Todo dicho. Quien cobró ese monto puede adquirir una gran empresa argentina. Y le puede sobrar dinero.
Fue el comentario irónico en Wall Street la estrategia del director ejecutivo de la financiera Countrywide, Andrew Gissinger, que, intentando recuperar la reputación perdida por la crisis hipotecaria en EE.UU., envió una misiva a los empleados -que sobrevivan al ajuste de 20% de la dotación- pidiéndoles que la firmen y que se comprometan a luchar hasta el final de los ataques que reciben de todo el espectro financiero estadounidense. A cambio, les ofrece un brazalete con el eslogan de «Protege tu casa».
Javier González Fraga relataba en una cumbre de economistas organizada esta semana por el ESEADE que la pregunta típica «en ascensores» que le hacen ahorristas y también los ajenos al mercado financiero versa sobre la fecha de la próxima crisis argentina. Hay una sensación instalada sobre la recurrencia cada 8 o 10 años de una crisis. Lo cierto es que, por ahora, no hay probabilidad seria de que ello pueda ocurrir; pero claro, todo dependerá de lo que haga el próximo gobierno en sus primeros días. Todavía sigue siendo una incógnita la forma en que la Argentina pagará los u$s 7.000 millones que necesita en 2008. Es el principal temor en operadores de países emergentes. Una fuente de la Secretaría de Finanzas señaló a este diario que «no hay posibilidad de que la Argentina emita un título de deuda en el corto plazo». Ofertas no hay, pero un bono de corto plazo como el BODEN 2015, recientemente revendido por Hugo Chávez, podría colocarse en el mercado. Claro que debería reconocerse una tasa de interés superior a 10,5% en dólares, algo que por ahora el «secretario de Finanzas» y también «ministro» Néstor Kirchner no quiere convalidar y menos antes de las elecciones del 28 de octubre.
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