16 de noviembre 2007 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

  
  • Los comentarios entre operadores locales ayer pasaban únicamente por los nombramientos en el Ministerio de Economía. De Martín Lousteau, obviamente no cayó bien el recuerdo de su frase: «Me importa más Pavón Street (en la actualidad Hipólito Yrigoyen) que Wall Street». Es que refleja, según veteranos mesadineristas, desconocer reglas básicas de la conexión de mercados y economías. ¿O acaso en el efecto tequila en 1995, cuando «Paseo de la Reforma Street» se desplomó no terminó afectando al PBI argentino y por ende a Pavón Street? ¿O cuando Brasil abandonó el tipo de cambio fijo y se derrumbó la Paulista Street no afectó a Pavón? ¿O con la Tver Street de Moscú cuando Rusia entró en cesación de pagos? Discrepancias iniciales de operadores sobre el rol de las calles con el futuro ministro.

  • Pero más allá de esto, las dudas de inversores versan sobre el control que tendrá Lousteau de las áreas a su cargo. Si se llega a quedar con las secretarías de Finanzas y Hacienda (para sus colaboradores del Banco Provincia), tiene crédito para su gestión y habría algún tipo de esperanzas para los papeles argentinos en pesos. Caso contrario, será una suerte de Felisa Miceli, más joven y sin ladrillos, y sin esperanzas de que cambie la situación del mercado.   

  • Tampoco jugó a favor de los bonos argentinos lo sucedido con la licitación del BONAR, que terminó costando al país una tasa elevada de 10,5% anual en dólares. Atrás quedaron los tiempos en que Néstor Kirchner -el secretario de Finanzas era Guillermo Nielsen-rechazaba ofertas de bonos por ser superiores a 8-8,5% anual. Lo que despertó suspicacias fue el hecho de que para conseguir apenas u$s 500 millones de los mercados, se haya recurrido a presiones a AFJP, bancos locales y extranjeros, y al clásico aporte de la banca pública para este tipo de ocasiones.

  • Así, pese a los bajos precios de los bonos argentinos, y por consiguiente, la alta rentabilidad que ofrecen, está claro que el mercado prefiere por el momento no apostar a favor de una recuperación. Los expertos lo llaman «overhang», fenómeno que se produce cuando los inversores tienen mayor tenencia que la que desearían de un determinado activo. «Cuando el mercado sube, los bonos argentinos acompañan a medias. Y cuando todo baja, los más afectados siempre son los títulos argentinos», graficaba el economista de un sociedad de Bolsa local. Se sigue con atención lo que sucede con el cupón atado al PBI, ya que dentro de exactamente un mes el gobierno pagará la suma correspondiente por el excedente de crecimiento de 2006. Cada inversor cobrará casi 11% en efectivo de la suma que posee actualmente. Por ejemplo, cada u$s 10.000 en cupones, el gobierno pagará u$s 1.100 a los valores actuales. La renta es más que interesante, pero no está claro qué pasará con el precio del cupón el día siguiente. Si cae en la misma proporción del pago recibido, no sería tan atractivo. El año pasado, lejos de ocurrir esto, su valor aumentó. Claro que las condiciones de este fin de año son completamente diferentes a las del cierre de 2006.   

  • La evolución del dólar desvela a todos los inversores, y ni que hablar a los analistas en monedas. Como suele suceder en este segmento, existen opiniones para todos los gustos. Pero también es posible sacar algunas conclusiones. Los expertos consideran que está llegando la fase final de apreciación del euro y que no se prolongará más allá del año próximo. Este ciclo arrancó en 2001, cuando la divisa tocó 0,80 por dólar y saltó hasta 1,46. Pero se considera prácticamente un hecho que superará el nivel de 1,50 antes de que se produzca la corrección a favor del dólar.

  • Se está generalizando entre los inversores una operación que fue advertida por este diario hace dos semanas. Consiste en colocarse en una inversión en pesos que rinde entre 16% y 18% anual contra la cobertura a través de futuros del dólar. La cotización de la divisa a 9 meses en el Rofex o el MAE se ubica en $ 3,22 (una tasa implícita inferior a 5% anual), con lo cual resulta un seguro extremadamente barato.   

  • Más de 1.000 inversores y ahorristas concurrieron al evento organizado por el Banco Industrial para analizar cómo sigue la marcha de la economía con el nuevo gobierno y la designación de Martín Lousteau. Miguel Bein pronosticó que el año terminará con un aumento de 8,3% del PBI, con un arrastre de 2,8% para el próximo. Ricardo Arriazu, por su parte, consideró que en los Estados Unidos «lo peor está por venir», ya que la economía de ese país aún mantiene grandes desequilibrios.
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