8 de agosto 2008 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

  • El día que llovieron bonos argentinos. Así podría calificarse a la tensa jornada vivida ayer en la plaza financiera, en lo que un veterano operador describió como «síndrome Megacanje». Recordó que en julio de 2001, una vez cerrada la transacción por Domingo Cavallo y Daniel Marx, inmediatamente después se desplomaron los precios de los papeles domésticos. Lo mismo sucedió ayer una vez consumada la operación con Hugo Chávez. Quien paga 16% de tasa de interés para conseguir un crédito, es que realmente está en serias dificultades. Y el gobierno argentino lo convalidó. Encima el Banco Central se retiró de la plaza dejando de comprar títulos. Es como si Martín Redrado hubiera sacado la bandera blanca de rendición ante esta ola de ventas que sobrevenía de inversores locales, de Europa y Estados Unidos (sobre este tema hay un interrogante: ¿cuánto ya compró el BCRA de bonos? Se habla de 5.000 millones de pesos). Así, ausente el principal sostenedor de los precios, el BCRA, no quedó otro camino que el derrumbe para los papeles domésticos. Puerta 12.   

  • Como siempre sucede en jornadas de alta tensión como la de ayer, circularon infinidad de versiones en la plaza. Desde la rebaja de la calificación de la deuda para la Argentina (pareciera que el «CCC» ya queda chico), hasta una entrega compulsiva de bonos a AFJP. A decir verdad, ayer fue, para operadores, una de esas ruedas en las que se tira a rodar cualquier rumor, y prende. Por ejemplo, si ayer desde alguna mesa se insinuaba que Guillermo Moreno estaba a punto de anunciar una tasa fija para todos los préstamos o estatizar algún banco, a ese rumor delirante se le asignaba una cierta probabilidad de realismo. Todo es posible hoy en la Argentina. Esa es la sensación imperante.   

  • ¿Qué hay de fondo tras esta lluvia de bonos argentinos? Unica respuesta: las dificultades que tendrá el país para hacer frente a los vencimientos de la deuda en 2009. En las mesas, llamó la atención la sinceridad del secretario de Finanzas Hernán Lorenzino al señalar que «en 2008 no habrá problemas para el programa financiero. En 2009 será más difícil». El clásico sincericidio. Una cuenta de almacenero simple que efectúan mesadineristas: en 2009 vencen 20.000 millones de dólares en concepto de capital e intereses de la deuda. Considerando que el superávit primario será de 3% del PBI el año próximo, las necesidades financieras bajan a 9.000 millones de dólares. A partir de este monto se empieza a raspar el fondo de la olla. Las AFJP recaudan anualmente u$s 3.000 millones, por lo que podrían ser blanco de una versión remixada de bonos patrióticos, solidarios o como se los denomine. Hay vencimientos de u$s 1.500 millones en Préstamos Garantizados que poseen los bancos locales que podrían ser canjeados -al estilo Moreno-por un nuevo bono a más largo plazo. Debe consignarse que hay otros u$s 1.500 millones en Préstamos Garantizados que están en manos de hedge funds que eludirán canjes y presiones oficiales. Quedaría así un hueco de u$s 4.500 millones a obtener. Considerando la ayuda del «tío Hugo» desde Caracas, y algún otro bono absorbiendo liquidez de los bancos, se podrían cerrar las cuentas. Pero claro, en esta cuenta de almacén hay un supuesto fuerte, como que el gobierno obtendrá un superávit primario de 3% en un año electoral como es 2009. Lo único que está claro es que las tasas en la Argentina no tienen más que un camino ascendente ante la aspiradora de fondos que será el gobierno de ahora en adelante. Debe recordarse que las AFJP son las principales colocadoras de plazo fijo en el mercado doméstico y los ahora extintos fideicomisos financieros. Ayer por un depósito a 30 días un ahorrista podía obtener 11% anual. Volvería a los niveles existentes en pleno conflicto con el campo, ahora rumbo a 15%, en virtud de los precios que paga la Argentina.   

  • ¿Qué dato debe mirar el inversor? En la Argentina hay que tener más que nada el CDS, siglas para el Credit Default Swap, el seguro contra cesación de pagos (este diario lo publica en página 4 de la 3ª Sección). Ayer se pegó un salto de los 750 puntos a los casi 850 puntos. Ven alta probabilidad de siniestro, hablando en términos de aseguradores. Pero siempre hay que mirar el lado positivo: se aleja cada vez más la posibilidad de que se construya el tren bala, habida cuenta de que Natixis exige que el CDS se ubique en torno de las 650 unidades para empezar a financiar la obra. Otro elemento a seguir de cerca es el dólar «contado con liqui». Es el que se utiliza para fugar dólares del país eludiendo los controles. Un termómetro también de la confianza existente en la plaza. Ayer trepó a $ 3,13 contra $ 3,06 del dólar en casas de cambio. En algún momento no muy lejano entraban más divisas al país de las que salían, y el «contado con liqui» se operaba por debajo del dólar en casas de cambio. «Nunca operarás el mismo mercado dos veces», podría decirse adaptando la filosofía presocrática de Heráclito a las finanzas. Otras dudas cartesianas entre operadores. ¿Puede la AFIP alterar el dato de recaudación impositiva? Como poder, puede, pero no habría sido el caso del dato difundido esta semana por Claudio Moroni. La demora en la difusión de los números fiscales alimentó esos interrogantes, en línea con la supervivencia de Moreno en la Secretaría de Comercio Interior.

  • La falta de acceso a los mercados también la sufre el sector privado. Prácticamente se descarta que las acciones de YPF puedan colocarse este año en medio de la actual turbulencia local. La emisión estaba prevista para junio, pasó a setiembre y ahora los bancos colocadores ya comienzan a hablar de 2009 para la salida de 20% ( involucra unos u$s 3.000 millones). No ayuda, además, la evolución de algunos papeles que se derrumbaron desde su oferta inicial (o IPO, en la jerga financiera). Los últimos casos fueron los del Grupo «Clarín», Banco Patagonia (caídas de casi 50% en un año) y Consultatio (más de 20% abajo en menos de tres meses). Son antecedentes que van en contra de la salida de YPF y también de por lo menos media docena de empresas (laboratorios, industriales y de servicios) que tenían en sus planes inmediatos salir a cotizar.
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