Al cierre de esta edición, los directivos de los bancos Macro y Comafi negociaban en el BCRA la división de las operaciones del suspendido Scotia-bank Quilmes. Las entidades analizaban un plan por el cual se reparten 53 sucursales de las 91 que tiene el banco (las restantes serán cerradas) y comprometen la absorción de 1.200 empleados sobre un total de 1.800.
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La idea es que las dos entidades de capital nacional se dividirán asimismo los créditos y a los ahorristas, que mantenían $ 455 millones en el Scotiabank: $ 190 millones en cuentas a la vista (cajas de ahorro y cuentas corrientes) y los restantes $ 265 millones en depósitos reprogramados.
Según los trascendidos acerca de la propuesta final, el Macro se quedaría sobre todo con las sucursales que el banco canadiense tenía en el interior del país. El Comafi, en tanto, aprovecharía para hacer pie en Capital Federal y Gran Buenos Aires, ya que actúa como entidad mayorista (una sola sucursal).
De acuerdo a la propuesta que se estaba consensuando con el Central, la asistencia de liquidez será provista por dos fuentes: SEDESA (Seguro de Depósitos SA) pondrá $ 190 millones, y el Fondo Fiduciario de Liquidez Bancaria aportará otros $ 50 millones. En total, los bancos recibirán una inyección de $ 240 millones para hacerse cargo de la institución.
La decisión del Central privilegia -de esta forma-el mantenimiento de los puestos de trabajo y también que los clientes pudieran recuperar la totalidad de sus ahorros, en vez de cobrar la garantía de depósitos por la liquidación de la entidad.
El 75% de aceptación que tuvo el canje por bonos en el Scotia facilitó la operación, al reducirse sustancialmente la cantidad de depósitos en la institución.
• Aporte
El Macro y el Comafi aportarán entre ambos un monto mínimo de $ 20 millones para incrementar la solvencia de sus respectivas instituciones ante el aumento de activos y pasivos.
En el Banco Central manifestaban satisfacción por el acuerdo alcanzado contrarreloj, ya que hoy vencía el plazo máximo de 120 días de suspensión que pesaba sobre la entidad canadiense. «Nos alegra que dos bancos nacionales hayan manifestado este interés por incrementar sus operaciones en el país, en el medio de un contexto tan complicado», expresó un alto funcionario de la autoridad monetaria.
La decisión de presentar una propuesta conjunta se tomó ayer al mediodía, tras una reunión en la que participó el flamante superintendente de bancos, Jorge Levy; el vicepresidente del Macro, Ezequiel Carballo; y el titular del Banco Comafi, Guillermo Cerviño. Ante la paridad de las ofertas separadas que había presentado cada institución, el Central decidió una salida salomónica, invitando a las entidades a repartirse al Scotiabank.
Los canadienses ya habían anunciado que se harían cargo del personal que quede sin trabajo, que se acerca a las 600 personas.
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