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La tendencia bajista de la Bolsa de Tokio se profundizó ayer, arrastrando al recinto nipón a niveles que no frecuentaba en los últimos 20 años. Así, el índice Nikkei se hundió 304,59 puntos, equivalente a 3,19%, y se ubicó en las 9.217 unidades, su valor más bajo desde el 19 de setiembre de 1983. Los operadores atribuyeron el descenso a una serie de ventas especulativas de corto plazo, pero sobre todo a la pasividad del gobierno japonés para tomar medidas que reactiven la economía del país asiático. En este contexto cayeron los 33 sectores en que se divide la Bolsa. Lo peor pasó por las casas de valores y los bancos, que sufrieron en ambos casos bajas superiores a 5%. Precisamente, el valor más negociado fue el del banco Sumitomo Mitsui, que finalizó con un descenso de 7,95 por ciento. Honda se contrajo 2,23 por ciento, mientras que los papeles de Sony cedieron 1,76 por ciento.
Arrastrada por la negativa apertura de Wall Street, la Bolsa de Londres sufrió ayer un marcado descenso y se situó en el nivel más bajo en el último mes. El índice FTSE 100 perdió 3,64% y cerró en los 4.028 puntos. Los operadores se movieron de la mano de las bajas en Wall Street, donde los inversores no ocultaron su preocupación por la salud de la economía estadounidense. Los mayores perdedores en Londres fueron los bancos, las compañías de telecomunicaciones y las petroleras. Sin embargo, el caso de estas últimas es particular porque se explica en gran parte por la marcada caída que ayer experimentó el barril de crudo. Así, mientras British Petroleum bajó 31 peniques, Shell se replegó 28 peniques. En ambos casos, esto representa un descenso de 6%. Detrás de ellos, se encolumnaron otras acciones que también registraron fuertes bajas, como Barclays y Vodafone.
• BRASIL
De no ser por el pésimo escenario internacional, tal vez el resultado hubiera sido uno de sentido contrario. Por un lado, luego del megadebate del lunes, quedó la impresión de que el candidato oficialista José Serra está en condiciones de llegar a un ballottage dentro de cinco semanas. Por otro, y luego de liberar un poco más la operatoria, el resultado de la licitación de créditos para exportación fue la más exitosa hasta ahora. Finalmente, la intervención que hiciera por la tarde para aliviar la presión contra el dólar rindió algunos frutos. A pesar de todo esto, lo externo fue tan duro que el Bovespa no se pudo sustraer al malhumor global y, luego de perder, 2,34% cerró en 10.135,08 puntos. El real, habiendo tocado R$ 3,12 por dólar, cerró en R$ 3,1. Algo que cambió entre los inversores fue la expectativa sobre la próxima acción del COPOM. Ahora no se esperan cambios, al menos hasta el próximo día 17.
• CHILE
La caída del IPSA a 85,04 puntos es sin dudas preocupante. Pero mucho más lo es el derrumbe de la moneda, que saltó 6,7 pesos para quedar en 716,2 por dólar, casi a punto de romper los récords de mínima. Esto fue fruto de la desconfianza y de la preferencia de algunos bancos que se volcaron a la divisa antes que a los bonos BCD. La merma bursátil estuvo vinculada más que nada con la pésima jornada global que con factores locales, según se colige de la merma de 0,9% del IPSA, que cerró en 85,04 puntos, superando al índice general que perdió un más acotado 0,46% y al de los ADR, que cayó 0,71%. El volumen operado estuvo en línea con lo poco que se ha estado negociando en los últimos tiempos, apenas u$s 4,8 millones. En un mercado tan "caliente" como el actual, las palabras del presidente del Banco Central, advirtiendo que los especuladores se encontrarán con sorpresas, sólo enturbiaron más las aguas.
• MÉXICO
Abrió abajo, siguió abajo y cerró abajo. Pero esto, en el escenario por el que se movieron las cosas, casi se puede definir como un triunfo de la actividad accionaria azteca. A pesar de que el IPC perdió 1,16%, cerrando en 6.094,29 puntos. La baja tuvo claramente su origen en lo que ocurría al norte del Rio Grande, en una rueda en la que prácticamente nada interesante pasó a nivel local. Nada, con la excepción del desplome del peso, que cerró en 10,023 por cada dólar, tocando valores que no se veían desde junio de 2000. En este escenario, hablar mucho sobre los papeles individuales carece de sentido, ya que todo parece estar en estos momentos en las manos de lo que suceda en los Estados Unidos. Habrá entonces que confiar en que, al volver a asumir sus funciones, el presidente norteamericano no habrá de hacer nada que ponga más nerviosos de lo que están a los inversores.
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