Los planes "Trabajar" y el desánimo
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Es posible que el taximetrero haya exagerado, o quizá repetido algo que escuchó -reconozcamos que lo más probable es que sea dolorosamente cierto- pero aún en ese caso, el hecho de que el relato tenga altas dosis de verosimilitud disuelve el límite entre lo verdadero, lo exagerado y lo falso, y en cambio proyecta la rabia y el desánimo hacia el primer plano. Todos conocemos casos y hemos escuchado versiones escandalosas sobre afortunados que mensualmente cobran varios planes «trabajar» (frecuentemente dejando un porcentaje en manos de quienes los han obtenido en su nombre).
Hablamos de la rabia y el desánimo sumados de muchos millones que se sienten perjudicados por un sistema asistencial que parece, hoy, haber sido creado más para premiar la astucia que para proteger la indigencia. Porque para acreditarse uno de esos planes se le pide al indigente que demuestre serlo y además tener la picardía de hacerse útil a algún puntero político, sobre todo a algún funcionario con ansias de continuar en su cargo. Ello, es obvio, denigra y a la larga envilece a quien recibe lo que, estúpida o provocativamente, se ha dado en llamar plan «trabajar», programa del que parecen haberse adueñado aquellos a quienes, no hace mucho, se les reclamaba «que se fueran todos».
• Culpables
Es claro que estas líneas no apuntan a criticar una acción estatal de asistencia a los marginados sino a su implementación perversa, que desvía importantes caudales públicos que deberían tener mejor destino. Los principales culpables de ello no son los piqueteros ni sus dirigentes, pues éstos han entrado en el juego que se les propone: chantajear con cortes de calles y otras perturbaciones para lograr «planes» a cambio de ponerse a disposición de proyectos políticos personales. Y si cometen el exceso de bloquear a un ministro es porque algunos no perciben (no es fácil hacerlo) la diferencia entre eso y bloquear a un trabajador que se dirige a su trabajo. A nadie escapa, además, que el adecentamiento y ordenamiento del plan terminará con los cortes de rutas y calles pues el chantaje organizado con la anuencia de quienes todos conocemos dejará de ser la vía de obtenerlos.



