A pesar de que el emirato bolivariano al que llega de visita Néstor Kirchner funciona como una especie de meca del modelo estadocéntrico que ensaya el oficialismo argentino, Hugo Chávez ha exigido para sus nuevos aportes financieros que se cumplan algunas condiciones más habituales en los centros del capitalismo clásico. En el caso del salvataje a la empresa SanCor son llamativas. Chávez no aceptó aportar sus 135 millones de petrodólares sin garantías del Estado argentino. Y tampoco admitió que la leche en polvo con la que se cobrará ese crédito deba pasar por la guadaña de las retenciones. Es decir, que esa exportación vaya a alimentar la caja del gobierno argentino.
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Kirchner se allanó a esos requisitos. Es decir, saldrá a avalar con el patrimonio público una deuda privada, igual que en el caso de Supermercados Coto. Y otorgará a San-Cor un régimen impositivo especial, como el que extendió a los obreros petroleros de la Patagonia para que desistieran de un paro salvaje. Estos privilegios, que le facilitan a Venezuela el acceso a SanCor, no pasaron ni por la imaginación de George Soros cuando intentó también quedarse con la cooperativa. Y Soros es alguien que ha sabido maximizar sus beneficios, por no decir ventajero. Pero no es la única arbitrariedad de esta operación con la que se obsequia a Chávez. Las autoridades de SanCor alegaron siempre que fue por culpa de las retenciones que les impuso Roberto Lavagna (mudo también en este caso) a las exportaciones de lácteos que no se pudo hacer frente a la deuda, ya reestructurada. Es posible, entonces, que si en vez de beneficiar con la exención al capital venezolano se lo hubiera hecho desde un comienzo con el capital argentino de esta cooperativa, hoy no se estaría ante su enajenación. Siempre que se piense de buena fe. Porque también hay otro modo maligno de ver el cuadro: imaginar que se aplicaron las retenciones para poner de rodillas a la empresa y provocar un pase de manos. No ha de haber sido así, pero es el riesgo que se corre cuando se manejan los negocios sin reglas.
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