Luis Pagani reemplazaría hoy a Oscar Vicente en AEA
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«La verdad es que no sabemos cómo actuar con Oscar: nadie quiere que se vaya porque fue uno de los motores de la creación de AEA, pero lo cierto es que aunque pretendiéramos que se quede, no podríamos», dijo otra fuente empresaria. De hecho, Vicente habría presentado su renuncia pocos días después de anunciada la operación de venta de PeCom, y sus pares en la comisión directiva le habrían respondido con un «vamos a ver qué hacemos; danos unos días».
En tanto, el nombramiento de Pagani tendría varias aristas para considerar: A diferencia de Vicente, el titular de Arcor es dueño de su empresa; esto le daría más representatividad que su antecesor, coinciden varios de sus pares.
Arcor no tiene obligaciones negociables emitidas, y su deuda en dólares ronda los u$s 290 millones. Muy lejos de las cifras del grupo PeCom y las de otros miembros de AEA igualmente prominentes.
Esto, de acuerdo con quienes apoyan el ascenso de Pagani, tendría el efecto (beneficioso, dicen) de despegar a AEA de una supuesta intención de obtener un seguro de cambio para sus deudas por parte del gobierno.
Hoy, admiten los empresarios, la imagen de AEA en la población no es buena, justamente porque muchos piensan que se trata de una unión con el solo fin de obtener un «paraguas» (textual de Vicente) oficial para renegociar sus deudas en dólares. Pagani saldría desde el primer día de su gestión a dar vuelta esa imagen.
En el encuentro de esta tarde también se comenzará a analizar el «preborrador» (tal como lo calificó una fuente consultada por este diario) de las conclusiones a las que llegaron las cuatro comisiones formadas por empresarios, que apuntarían a instrumentar en la práctica los enunciados que se hicieron públicos en el momento de crearse la entidad.
• Renegociación
Una de las propuestas apuntaría justamente a dejar de lado la cuestión «seguro de cambio»; en cambio, se le pediría al gobierno que en su negociación con los organismos multilaterales de crédito se incluya que éstos recomienden a los bancos extranjeros renegociar sus acreencias con las empresas privadas argentinas (en especial las de capital nacional) con una «actitud positiva». El argumento es que, pasados ocho meses de parálisis, las entidades financieras ya están empezando a ponerse nerviosas y quieren cobrar.
Pero AEA no es la única entidad que se está moviendo por estos días: la Academia Nacional de Ciencias de la Empresa -que curiosamente reúne a figuras de AEA como Santiago Soldati o Amalia Lacroze de Fortabat con otras de la UIA como Carlos Blaquier-emitió una dura declaración en la que insta «al gobierno y a las fuerzas vivas del país» a que «usen sin demora toda la fuerza y energía necesarias para crear, trabajar con denuedo e invertir, y lograr la puesta en marcha del país».
Dejando de lado su tradicional perfil académico, la entidad que preside Eduardo de Zavalía -ex titular de la Sociedad Rural Argentina-dice que «los errores reiterados en el mane-jo macroeconómico por parte del poder político en los últimos años han generado un contexto sumamente negativo que hace en muchos casos inviable la tarea empresaria».
Finalmente, en la UIA todavía sigue el asombro y la parálisis que provocó el asesinato de su dirigente bonaerense, el constructor Jorge Fernández Prieto. La semana pasada, la trágica muerte del empresario frente a su domicilio hizo que se suspendiera la reunión de junta directiva, y no se espera que la misma sea reprogramada para esta se-mana.




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