El avance hacia una integración seria y total con Brasil se topó con un nuevo escollo: el presidente Lula Da Silva promulgó ayer finalmente la ley que grava todas las importaciones con un impuesto para las jubilaciones (con una alícuota de 7,6%). Lo más grave es que la medida no discrimina el origen de los productos y esto afecta las ventas argentinas. Hay que tener en cuenta que la balanza comercial entre ambos países en 2003 se revirtió y favorece claramente ahora a Brasil. Para Lula, significa un aumento de ingresos por u$s 2.000 millones en la recaudación de este impuesto. Para la Argentina, la medida constituye un freno a varios sectores que pueden exportar a Brasil ante un mercado interno deprimido.
Pero el gobierno brasileño argumenta que las importaciones tienen que pagar esa carga previsional porque los productos nacionales también la abonan. En realidad, esta ley perfecciona un decreto firmado el 31 de octubre pasado por
Los analistas locales consideran que la norma atiende a dos de las principales promesas electorales de
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