Mal Argentina-Brasil, mucho peor Mercosur

Economía

Volvieron a surgir ayer diferencias entre la Argentina y Brasil por el comercio. Ya es un clásico en la relación entre los dos países y en sectores que van desde heladeras y cocinas hasta la harina de trigo. Paradojas: por un lado, se intenta avanzar en la eliminación del dólar en el comercio bilateral; pero por el otro, aparecen más trabas y protecciones recíprocas. Así, el Mercosur está lejos de avanzar. De por sí la incorporación de la Venezuela de Hugo Chávez de poco sirvió para mejorar la pobre imagen y eficiencia del bloque. Si hasta ese país pone trabas para el pago o giro de dólares a los que le exportan. Por si fuera poco, Uruguay no abandonó la idea de renunciar al Mercosur y directamente negociar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. La contracara de todo este panorama provienede Chile. El gobierno de centroizquierda de Michelle Bachelet sólo se preocupa en ganar más mercados a través de la firma de acuerdos. Lo último: libre comercio con Japón, la segunda economía del mundo.

La Argentina y Brasil intentaban hallar una solución a diferencias en sectores industriales clave: calzado, línea blanca y harinas. Mientras en el primero se logró un acuerdo, y que apunta a sostener la producción local y a enfrentar a las importaciones desde China y Asia, en los otros dos continuaban alejadas las partes.

Los representantes de ambos países, el secretario de Industria Miguel Peirano y el viceministro de Desarrollo Industria y Comercio Iván Ramalho, se reunieron en Buenos Aires para destrabar estos conflictos comerciales que persisten desde que Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva son jefes de Estado. El único logro de ayer fue la decisión de mantener el cupo vigente para el ingreso de calzados brasileños, al menos hasta junio próximo. La posibilidad de prorrogar este acuerdo hasta fin de año debería ser resuelta en la cumbre de presidentes del Mercosur de Asunción de Paraguay. Según la visión de la Argentina, este cupo es fundamental para sostener el nivel de inversiones en plantas de fabricación de calzado en el país, que incluye, además, capital brasileño.

Peirano y Ramalho cerraron ayer otro capítulo importante vinculado a este sector. Por primera vez, los dos países enfrentarán de igual manera las importaciones provenientes desde China y Asia, aplicando en conjunto el arancel externo común máximo permitido por la Organización Mundial de Comercio (OMC): 35%. Con esto, buscan frenar las importacionesque se profundizaron en los últimos años hasta afectar seriamente las inversiones del rubro en el Mercosur. Si la aplicación de este cupo resulta positiva, podría extenderse a otros rubros donde las compras a China también resultan perjudiciales para las plantas locales.

El acuerdo al que se llegó en el calzado no se repitió en línea blanca ni en harinas. El gobierno brasileño había anunciado ayer por la mañana que no renovaría el acuerdo bilateral para autolimitar exportaciones brasileñas hacia la Argentina, que abarcan productos como heladeras, cocinas y lavarropas. El encargado de anunciar esta decisión fue el propio Ramalho, quien antes de llegar a la Argentina había anticipado: «Tenemos una posición contraria a negociar la prórroga del acuerdo», que rigió entre 2004 y 2005, pero que fue igualmente respetado durante 2006, aunque sin que se firme una nueva prórroga. «Brasil ya dio su contribución a la recuperación de la industria argentina. En algunos períodos, incluso, hubo desvío de comercio», aseguró el visitante, con una frase que alteró la voluntad negociadora de la parte local. Al sentarse en la mesa, Peirano aclaró que la intención del gobierno nacional es la de mantener el cupo de importaciones en los tres ítems de línea blanca vigentes hasta 2005, y renovado de hecho durante 2006; y si las compras de heladeras, lavarropas y cocinas desde Brasil aumentan, se aplicarán licencias para frenar estas compras.

  • Propósito

    La Argentina tiene la decisión de sostener el pacto comercial durante 2007, ya que lo considera fundamental para fomentar algunos sectores industriales locales, postergados por la importación de productos brasileños similares y más baratos. Brasil tenía una participación, en 2003, de 95% en el total de heladeras importadas por la Argentina y de 100% en la compra de cocinas. La participación continúa elevada en 2006: 84% del total de heladeras importadas por la Argentina son brasileñas, así como 91% de las cocinas. El país importó en 2006 desde Brasil u$s 17 millones en cocinas (+47% que en 2005) y u$s 83 millones en heladeras (+19,5%).

    Tampoco hay por ahora acuerdo en el comercio bilateral de la harina, aunque en este caso Brasil es el que protesta por el volumen exportado por la Argentina. El gobierno brasileño asegura que la vigencia de retenciones al trigo hace que los molineros locales prefieran vender harina en lugar del commodity, lo que perjudicaría a los productores del país vecino. La Argentina afirma que los volúmenes de ventas locales a Brasil no puede de ninguna manera perjudicarlos. De todas formas, Peirano ofertó crear una mesa de monitoreo entre los dos países para definir en marzo una política integral del sector.

    La discusión por el comercio de heladeras, lavarropas, calzado y textiles se da en el peor momento del bloque. En marzo, el presidente norteamericano, George W. Bush, visitará Montevideo para entrevistarse con Tabaré Vázquez. Obviamente, uno de los temas que conversarán será la posibilidad de comenzar a negociar seriamente la firma de un tratado de libre comercio entre los dos países similar al que ya rige con Chile y al que rubricarían Perú y Colombia. Si la Argentina y Brasil continúan en plena batalla comercial por la importación y la exportación de heladeras, lavarropas, calzados y textiles, podría significar que es escaso el atractivo para que el gobierno uruguayo se juegue por este bloque sudamericano.
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