14 de noviembre 2000 - 00:00

Mala nota que era previsible

La decisión de Standard & Poor's (S&P) de bajar la calificación de la deuda de la Argentina no sorprendió a los analistas que estimaban era prácticamente «un hecho» tras la puesta en observación anunciada a principios de este mes.
Sin embargo, la mayoría de los economistas consultados coincidió en afirmar que la medida llega en un mal momento, casi al unísono con las reformas económicas anunciadas por el gobierno el viernes pasado, que despertaron optimismo en los mercados financieros.

«Es una decisión que venía de antes y simplemente el timing (momento) elegido por S&P molesta bastante; justo cuando se venía recuperando el mercado salen con una noticia negativa», expresó Luciano Rolón, analista de Allaria Ledesma.
Por su parte, el economista de la Fundación Capital, Hernán Lacunza, consideró que la medida adoptada por la principal evaluadora crediticia del mundo es «una muy mala noticia y está vinculada al reconocimiento oficial que habrá un crecimiento menor al esperado en 2001». Asimismo, refiriéndose al actual contexto agregó que «S&P pondera mucho la gobernabilidad y el respaldo político para hacer reformas».

La decisión tampoco sorprendió a Esteban Medrano, del Estudio Broda, que la consideraba «probable» aunque admitió que esperaba que se dilate «un poco más». «Por lo visto, no quisieron esperar, supongo que en parte está relacionado a la visión del aumento del déficit para el año que viene», dijo Medrano. En el mismo sentido, Pedro Rabasa del Scotiabank expresó que «obviamente estaba más que descontado la rebaja, por eso su impacto en los mercados será reducido», aunque resaltó que el momento elegido por S&P es «desafortunado».

Más incisivo, el economista del Partido Justicialista, Eduardo Setti, afirmó que «la contradicción entre el banco de inversión Merryll Lynch y la calificadora de riesgo S&P sobre la visión de la Argentina y su deuda soberana radica en un error de diagnóstico. El mismo que comete el gobierno: creer que el problema es fiscal, cuando en realidad el tema pasa por la demanda, porque la gente consume menos».

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