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En una maniobra desprolija, pero inevitable. El Banco Central decidió ayer por la tarde dar marcha atrás a una decisión que había tomado menos de 24 horas antes. Tras airados reclamos de distintos sectores de la producción y del público, finalmente quedó desechada la idea de aplicar el dólar libre para los endeudados.
Si la medida hubiera seguido vigente, cientos de miles de endeudados se hubieran encontrado con que su obligación ante la banca aumentó al doble en apenas una semana. Las deudas no pesificadas superan los u$s 40.000 millones. Es que una deuda de u$s 200.000 se hubiera transformado automáticamente en $ 400.000, debido a que el dólar se ubicó ayer en $ 2 en el mercado libre de cambios.
La decisión de tomar un tipo de cambio de $ 1,40 para el pago de créditos genera un enorme agujero en la contabilidad de los bancos. La pesificación uno a uno para la deuda en dólares de montos chicos provocó una pérdida cercana a u$s 6.000 millones para las entidades. Pero esta definición de transformar el resto de los préstamos en dólares a una tasa de $ 1,40 ampliaría el rojo a nada menos que u$s 20.000 millones.
Por supuesto, para los bancos será imposible en este contexto responder al pago en dó-lares de los depósitos del público. Claro que este tema aún no fue abordado seriamente ni por el gobierno ni por el Banco Central. Por lo pronto, se suspenderá en las próximas horas (probablemente hoy mismo) la entrega de hasta u$s 500 en billetes por parte de los bancos a los ahorristas que tienen cuentas corrientes o cajas de ahorro.
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