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10 de julio 2007 - 00:00

Martiriza desde hoy al gobierno peligro de más cortes por 11-7

La climatología no es una ciencia oculta y era posible anticipar desde hacía tiempo la conjunción de frío intenso y sequía que disparará esta semana el consumo de energía y amenaza con dejar a las represas hidroeléctricas sin agua en las próximas 48 horas. Este diario viene advirtiendo sobre esos riesgos, que alcanzarán mañana un punto límite. Hoy a las 20, hora pico de consumo, la demanda eléctrica superará cómodamente los 19.000 MW, mientras que el sistema sólo podrá ofrecer 18.500, en el mejor de los casos. Ayer, pese a que la industria no trabajó por el feriado, la demanda trepó a 16.252 MW. A las 10 de la mañana hoy se reunirán empresas y funcionarios en Cammesa para adoptar medidas, que pueden ir desde ampliar el horario de restricciones a las compañías hasta limitar aun más el consumo. Otra medida, más informal, pasaría por "morenazos" telefónicos a empresas para que directamente bajen a cero su consumo. Pero incluso eso no bastaría, y en el interior hay industrias que prefieren asumir multas que incrementan en 300% sus costos de energía antes que detener la producción. Ante este panorama, no puede descartarse que se produzcan cortes imprevistos.

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Comienzan hoy las 48 horas más críticas para que el gobierno demuestre si tiene o no bajo control la crisis energética. Para hoy y mañana se esperan las temperaturas más bajas del año, que incluso podrían generar un nuevo récord histórico para el invierno, por lo que habrá picos de demanda de gas y de electricidad.

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Desde la Casa Rosada se aseguraba anoche que la situación estará controlada y que representará un desafío personal de Néstor Kirchner para demostrar que los problemas energéticos son menos graves que los que se mencionan desde las empresas y por los analistas privados.

Se aseguraba incluso que antes, durante y después del viaje del gabinete nacional a Tucumán por los actos del 9 de Julio, Kirchner habló largamente con varios ministros sobre lo que pueda suceder hoy; y anunció a sus colaboradores directos que hará un monitoreo personal sobre la situación, tomando las decisiones que haya que encarar para enfrentar la crisis. Kirchner busca evitar hechos como los del viernes pasado, donde el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, realizó una desprolija intervención a MetroGas, conocer de cerca la evolución del problema, y decidir eventualmente qué tipo de medidas de restricciones energéticas implementar. Según lo que interpretaban ayer dentro del Ministerio de Planificación de Julio De Vido, cualquier corte se concentraría en la industria y el comercio, evitando los hogares y el suministro de GNC.

Eventualmente, también está en carpeta un Plan B: continuar con las acusaciones más o menos sólidas a los concesionarios privados para responsabilizarlos por la situación. Según fuentes del gobierno, hay al menos unas cinco empresas en carpeta.

Los datos que llegaban ayer al gobierno sobre la evolución de la demanda del sistema eléctrico argentino eran alarmantes. La nevada del feriado derivó en que, pese a que no operaban empresas industriales, hubo un pico de demanda de 16.252 MW cuando el sistema podría ofrecer unos 18.500, en el mejor de los casos. Se descarta que hoy para las 20 la demanda superaría cómodamente los 19.000 MW, con lo que los cortes serían inevitables.

Se reconocía, además, que las importaciones pactadas con Brasil y Paraguay sirven, pero no solucionan el problema, ya que la capacidad de transmisión es limitada en ambos casos.

Lo seguro es que las únicas restricciones que tiene aún en mente el gobierno son a la industria. Por esto, hoy a las 10 se encontrarán representantes de las cámaras manufactureras y del gobierno en Cammesa para adoptar medidas. Estas podrían ir de ampliar el horario de restricciones a multar aún más el consumo.

Otra medida pasa por llamados telefónicos de parte de Moreno a los responsables máximos de las compañías para que bajen su consumo, o directamente paren su actividad; bajo la condición, además, de que la medida no se haga pública.

Desde los privados se afirmaba que aún respetando las embestidas de Moreno, no se descartará la necesidad de decidir más interrupciones. Si esto es necesario, aseguraban ayer, serán intempestivos y sin anuncios previos; pero siempre a las empresas manufactureras y nunca a los hogares. Si todo esto no alcanza, incluyendo el Plan B, la explicación oficial pasará por echarle la culpa a la nevada histórica. Ayer, por caso, hubo un reconocimiento inédito por parte del gobierno, cuando el jefe de Gabinete habló temprano, ya con el conocimiento del día frío que se avecinaba, y recomendó «ser cuidadosos con el uso de la energía», ya que «el consumo está creciendo más de 30%». En ese momento, muchos hogares ya percibían la falta de presión de gas, debido al comienzo del incremento del consumo al ritmo de la caída de la temperatura y de la aparición de las primeras imágenes de nevadas en el interior del país.

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