Siguieron ayer las repercusiones sobre el "INDEC paralelo" que va instalando Roberto Lavagna con sus proyecciones a medida para reflejar el estado de la economía. Las polémicas cifras sobre pobreza e indigencia difundidas por el ministro de Economía -dos meses antes que lo hiciera el independiente INDEC-fueron descalificadas ayer. Un ejemplo fue la entrevista radial, en la que el economista Héctor Valle, de FIDE, señaló que "es como mezclar peras con manzanas". Beatriz Nofal resaltó, por otra parte, que se pierde la discusión de fondo, que es el alto nivel que aún subsiste de pobreza e indigencia. Hablaron también los autores del informe que dio pie al anuncio de Lavagna. Se trata de José Luis Maia, director de Políticas Macroeconómicas, y Sebastián Kats, subsecretario de Programación Económica. Confesaron que son "ejercicios".
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Creo que a los anuncios hay que darles importancia. Acá hay dos discusiones: una de fondo y otra metodológica. Esta última hoy no es la discusión de fondo, porque si bien hay como una diferencia en las cifras que tal vez publique el INDEC más adelante, estas diferencias tienen una explicación. Las cifras del INDEC son estadísticas, se basan en procedimientos muestrales. Y estos procedimientos muestrales no alcanzan a cubrir una cierta cantidad de personas, aproximadamente 600 mil, que tienen planes sociales y que el Ministerio de Economía los está asignando en mayor proporción a los hogares que están en situación de indigencia y en menor proporción a los hogares que están bajo nivel de pobreza, y eso le permite mejorar un poco las cifras de baja en la reducción de la indigencia y la pobreza respecto de lo que probablemente publique el INDEC. Pero para mí ésa no es la discusión de fondo. Es cierto que con la recuperación de la economía argentina y con los planes sociales, los niveles han sido reducidos de manera sustantiva. Pero en realidad siguen siendo apabullantes.
Es bien conocido que en la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC hay subdeclaración de ingresos. Por eso es que uno llega a la conclusión que de esa encuesta surgen menos planes de los que realmente están figurando en el Ministerio de Trabajo. Esto (en relación con el anuncio de Lavagna) es una extensión al total urbano de la población; la Encuesta Permanente de Hogares se limita a 28 o 31 aglomerados del país. Cuando uno tiene que ver los resultados en el nivel nacional, llamémosle, al menos al total urbano, nacional, tiene que hacer ejercicios, y esto se viene haciendo desde siempre, y éste es uno de los ejercicios. HECTOR VALLE
Como pasaba en los '90, se comparaba todo con el año '89, si uno compara con un año de supercrisis y absolutamente anormal como 2002, siempre la cifra va a ser mejor. No se puede ignorar que en los dos últimos años y medio han mejorado el crecimiento de la economía, la cantidad de personas ocupadas y en alguna medida los salarios, pero comparar con un año anormal como fue 2002 no es lo más conveniente. Creo que la información del INDEC es con la que hay que guiarse porque es buena. Es curioso advertir que si, por ejemplo, uno compara el cuarto trimestre de 2003, según la estimación del ministro de Economía, con la estimación que tiene en igual período el INDEC --que es la última que se conoce-, en realidad para ese instituto la situación de personas que está bajo el área de pobreza es más baja que para lo que dice el Ministerio de Economía. Ahora hay una regla básica de análisis estadístico, que es que no se puede mezclar una encuesta con un registro. Es como mezclar peras con manzanas. Se tiene una encuesta que es la del INDEC, que se renueva periódicamente y dos veces por año produce sus resultados y tiene un registro que es la cantidad de personas que perciben los famosos planes Jefas y Jefes. Pero no puede combinar las dos cosas, porque son fuentes diferentes y metodologías diferentes.
SEBASTIAN KATS
El ministro lo que hizo ayer fue presentar públicamente los resultados de un ejercicio que habitualmente hace la dirección de políticas macroeconómicas sobre la base de las cifras del INDEC, que es un ejercicio metodológico que lo que trata de hacer es imputar los planes Jefas y Jefes de Hogar Desocupados, que son aproximadamente un millón 800 mil planes, y en realidad, cuando uno toma la muestra del EPH y lo expande, sólo tiene un millón 200 mil planes. Entonces, hay una diferencia de unos 600 mil planes que nosotros sabemos que existen, porque ése es un dato de regis-tro. Lo que se hace es simplemente imputarlo con un criterio bastante conservador y ver la normativa en el sentido de imputarlo a los hogares de más bajos ingresos, para ver qué impacto tiene, porque esos planes efectivamente están siendo recibidos por beneficiarios. Entonces, simplemente ése es el ejercicio.
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