Siguen las jornadas que carecen casi de sentido, donde -como hacía tiempo- no se atravesaba por zonas de la tendencia bursátil que resulte tan resbalosa, para poder pronosticarla no en función de un mes o un año, sino en aquello que puede suceder al día siguiente, en virtud de lo que ocurriera el día antes.
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Para los demás participantes, cotejado habitualmente contra lo local, resultó una fecha sin definición alguna en el Bovespa y con desniveles muy acotados en el Dow (hasta faltando una media hora para su cierre). Niveles cercanos a «cero» para el resto, que dejó en floja posición al Merval.
Había sido para la acotación el cierre del miércoles, en lo que hizo a igualar el mínimo del día con el nivel de clausura.
Y esto dejó una imagen pálida de la fecha anterior, con riesgos para el jueves. Conclusión que halló verificación en el desempeño de la víspera, donde se estuvo otra vez sobre el «alambre» de los 2.000 puntos en el mínimo, con máximo en 2.037 y un cierre alejado de esto con los «2.011» que sirvieron de remate.
Pérdida porcentual en términos de 1,4 por ciento, luciendo nítida y bastante peor al cotejarla con las demás.
Baja performance
Asociado a los precios, un volumen sólo de rutina y ni siquiera en el promedio, reuniendo $ 77 millones de efectivo en acciones, algo más de 9 por ciento de segmento. Fuerte suma «caucionada», arriba de los $ 160 millones y con una franja importante de casi 20 por ciento sobre totales.
Diferencias de «18» alzas contra «44» bajas definieron también bien al día y donde se destacaron las bajas de Pampa, Petrobras y Siderar -tres líderes fuertes- que cayeron entre tres y cuatro por ciento cada una.
Se va hacia el remate de la semana dentro del ambiente de cierta sorpresa que envolvió lo de ayer, siendo uno de los índices más flojos del día.
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