Claudio Zuchovicki, gerente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.
En medio del frenetismo que envuelve hoy a los mercados y el miedo y la incertidumbre de los inversores, Claudio Zuchovicki, gerente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, asegura que "más que financiera o económica, esta es una crisis de liderazgo político". "Ningún líder del mundo puede decirle a su gente: 'Ahora hay que achicar gastos', y ser creíble", explicó, y puso como ejemplo el nivel de incertidumbre que desató la pelea entre Obama y el Congreso de EEUU para lograr un incremento en el límite de deuda.
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A nivel local, si bien cree que "la Argentina está menos expuesta de lo que se piensa" a los vaivenes de la economía mundial, sostiene que los "temas que hay que mirar de reojo" son "los precios de las materias primas" y "ver que pasa en Brasil, ya que estamos expuestos a lo que suceda allí". A continuación, lo mejor del diálogo que mantuvo el ejecutivo con ámbito.com
Periodista: ¿Porque se vive este pánico en los mercados, hay falta de respuesta de los gobiernos?
Claudio Zuchovicki: Claramente más que una crisis financiera o económica, me da la sensación que es un tema de liderazgo político. Quedó muy en clara esta situación cuando Barack Obama habló e intentó calmar a los inversores. A medida que avanzaba su discurso, que decía que EEUU no estaba tan mal, los mercados caían más. Lo mismo pasó con Ben Bernanke, con Zapatero en España y Berlusconi en Italia.
P.: ¿Cuál es el problema?
C.Z.: Para explicar un poco más el escenario actual lamentablemente nos tenemos que remontar a 2008. En ese momento los Estados aumentaron sus déficits terriblemente para no frenar el consumo. Política bien keynesiana, emito plata y deuda, inyecto a los mercados para impulsar el consumo. En este circuito el gasto de los consumidores lo captaban las empresas, cuestión reflejada en los balances. Volviendo a estos tiempos, los países se encuentran envueltos en un déficit enorme. Hay dos problemas donde uno se encuentra atrapado sin salida. Por un lado, ninguno tiene el liderazgo político para proponerle algo al pueblo y que su pueblo se lo banque. Nadie puede decirle a la gente: "Ahora hay que achicar gastos", y ser creíble. Eso se vio en EEUU con la negociación de Obama con los republicanos, los congresistas le pedían al presidente que le diga al pueblo: "ahora hay que ajustar", pero el político no lo puede hacer porque no tiene credibilidad. El otro problema es más complejo: no se incrementó el empleo, los niveles son altísimos. La explicación es la siguiente: una empresa quiere despedir a 200 trabajadores y hay otra que necesita la misma cantidad. Desde el punta de vista del empleo parece estar todo bien, pero los que trabajaron 20 años haciendo determinada tarea y con determinada especialización, no pueden trabajar en otra compañía haciendo una tarea totalmente distinta y para la que se requieren capacidades diferentes. Por eso, la desocupación es estructural y hay tanto asistencialismo necesario y obligado mediante los subsidios por desempleo. Entonces romper con esta estructura lleva tiempo. Es más, todas estas revueltas populares como las de Inglaterra tienen de fondo que ver con esto. Desde el descontento social imperante y la falta de liderazgo se expresa el descreimiento en el sistema.
P.: ¿Habla de un descreimiento en el sistema, a qué se refiere?
C.Z: Es que los mercados no solamente no creen en el liderazgo político sino que tampoco hay una creencia en las instituciones. No creen en las calificadoras. S&P le baja la nota a EEUU y los bonos del Tesoro suben, no creen en los reguladores, en aseguradores, en los financistas, en los bancos. Aclaro que cuando me refiero a una institución hablo de un cheque, un bono, una acción. Vos adquirís un activo que respalda tu compra. Es como una escritura, que también es una institución. Esta desconfianza de los instrumentos se refleja en el precio de los commodities.
P: ¿Está planteando una especie de crisis de acumulación del capitalismo?
C.Z.: No creo que sea sistémica como la que ocurrió en 2008. En las crisis desatadas por las hipotecas, el problema sí fue sistémico. Porque A le debía a B; B a C y C a D. No pagó el último y hubo efecto domino para todos. Hoy es distinto. El nivel de liquidez que concentran la mayoría de las compañías y la desinversión está más relacionado al mercado, que una crisis de la economía real.
P.: Estamos hablando de falta de credibilidad y de liderazgo desde los países desarrollados. ¿Qué pasa en los emergentes?
C.Z.: Creo que los problemas son diferentes. Negocian mercancías distintas. En los emergentes, los BRICS tienen mucha gente, mucha sociedad de consumo y bienes reales. La producción de bienes en China, el trigo, la soja, el oro, también están en los otros países de los emergentes. Son cosas tangibles. Distinto es el caso de los desarrollados que viven de los servicios. Venden marcas y la crisis pasa más por ahí. Como el problema es de confianza, lo que se perjudica es lo intangible. Lo tangible cada día vale más, y como vale más, los emergentes tienen más respaldo.
P.: ¿La Argentina como se encuentra dentro de este escenario?
C.Z.: Argentina está menos expuesta de lo que se piensa. Aunque el único tema que miraría de reojo es el de las materias primas. El precio de los granos es fundamental. También hay que ver lo que pasa en Brasil. Nosotros estamos expuestos a lo que pasa en el vecino país.
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