La empresa de juguetes Mattel anunció ayer que retirará voluntariamente once productos del mercado mundial, uno de los cuales se comercializó en la Argentina y podría contener niveles de plomo no permitidos en su pintura.
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En un comunicado la compañía anunció nuevamente que los juguetes afectados habían sido producidos por fábricas chinas y que en la Argentina se retiraron de la venta 46 unidades del set de juego de mascotas y muebles de la línea Barbie. En tanto, en Estados Unidos, la cantidad de juguetes afectados alcanza los 522.000 y en el resto del mundo es de 322.000.
«Pedimos nuevamente disculpas a todos los afectados y nos comprometemos a continuar prestando especial atención a la seguridad y a la calidad de nuestros juguetes», dijo Robert Eckert, presidente de Mattel, en un intento de salvar nuevamente la imagen de su empresa, que ya había retirado en dos ocasiones -la última hace un mes- sus productos del mercado, por la misma razón.
Desde Estados Unidos Hillary Clinton, precandidata presidencial demócrata, fue tajante al dar su opinión sobre el tema: «Es inaceptable que en Estados Unidos, en 2007, los padres tengan que sentir temor por la seguridad de sus hijos cuando van a comprar un juguete, y que nuestro gobierno no se ocupe seriamente del riesgo creciente y bien conocido de los juguetes chinos contaminados con plomo», dijo.
Muchas compañías norteamericanas como Mattel instalaron en los últimos años sus líneas de producción en el gigante asiático, donde los salarios son más bajos. Sin embargo, el costo (no sólo el económico) de vender productos tóxicos es obviamente más alto que el ahorro que se consigue por esa vía.
Li Changjiang, un alto funcionario chino, había responsabilizado el lunes pasado el tipo de diseño de Mattel por sus anteriores retiros de juguetes chinos del mercado y aseguró que las empresas chinas son fiables en la fabricación.
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