¿Serán suficientes los buenos resultados obtenidos en la región el año pasado para hacer cambiar de idea a McDonald's respecto de vender sus 1.656 sucursales en América latina? Una versión recogida en Brasil y que rebotó en este país así lo indica. En 2006 la cadena tuvo ventas por u$s 1.659 millones en la región, contra los u$s 1.326 millones del año anterior. Su facturación a nivel mundial, en tanto, fue de u$s 21.586 millones contra los u$s 19.832 millones de 2005. Esto significa que, mientras a nivel global registró una suba de 8% en su facturación, América latina triplicó ese porcentaje (25% más).
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Además, la utilidad operativa en la región casi se duplicó respecto del año anterior (u$s 54 millones contra u$s 29 millones), un guarismo muy superior al del resto del mundo.
En el marco de este panorama la Argentina, una de las filiales que nunca había podido obtener utilidades en sus diez años, cerró 2006 por primera vez fuera del «rojo» superando incluso (aunque por muy poco) el punto de equilibrio. Una fuente de la empresa adelantó que «la tendencia para este año es muy positiva, y prevemos resultados aún mejores. Si los costos acompañan tendríamos una suba en las ventas de 15% y un volumen algo superior respecto de 2006».
Sucede que marzo está a punto de terminar y la hamburguesa sigue sin venderse. Así -parafraseando el viejo dicho- podría resumirse la situación de la venta de los restoranes que tiene McDonald's en América latina. Desde hace semanas, diversas publicaciones locales y brasileñas vienen anunciando que «esta semana se define la venta de McDonald's», sin que hasta la fecha esa definición se haya producido. Habrá que ver si en esta oportunidad el pastorcillo grita «ahí viene el lobo» y el cánido carnívoro efectivamente aparece en el horizonte.
La tempestad de versiones es tal que el viernes último el fondo Pactual Capital Partners, uno de los dos grupos que quedan en carrera salió a admitir que efectivamente habían presentado una oferta. Sus voceros agregaron que ya habían configurado un plan para la reestructuración de las operaciones de McDonald's en América latina.
La declaración es altamenteinusual en esta clase de negociaciones, signadas desde siempre por estrictos convenios de confidencialidad. Es llamativo y no queda claro por qué lo hicieron; en sentido inverso el otro postulante, el colombiano Woods Staton -actual CEO de la cadena en la región- asociado con el megafondo Capital Partners, nunca admitió su interés.
Estrategia
Seguramente por eso, un día después, McDonald's emitió un comunicado en el que dice que «este es un proceso continuo y sería prematuro e inapropiado especular sobre los potenciales detalles». Agrega que «estamos trabajando en una estrategia de Licenciatario de Desarrollo (DL) en los próximos años para unos 2.300 locales en el mundo, incluyendo Latinoamérica. Esta estrategia fue un modelo efectivo en mercados internacionales durante 20 años y operamos así en más de 30 países. En los últimos meses evaluamos procesos para encontrar «DL» para nuestra marca en América latina y otros mercados. Creemos que es el momento adecuado para explorar esta estrategia». Esto, además de ser un «tirón de orejas» para Pactual, descartaría también la posibilidad de rever la venta. Por otra parte, el comunicado de las ventas de febrero en el mundo menciona sólo a Estados Unidos, Europa y « APMEA» (o sea Asia-Pacífico; Medio Oriente y Africa); allí no hay ninguna referencia a las operaciones en América latina.
Pactual tiene como socio principal a André Esteves, que vendiera el banco del mismo nombre al suizo UBS el año pasado por u$s 2.600 millones, en la que fue la mayor operación de compraventa empresaria de la historia brasileña. Esteves, además, quedó al frente de la nueva entidad que se llama UBS Pactual y a la vez conservó el fondo Pactual, su instrumento para inversiones privadas.
Si como dicen los rumores, Pactual se queda con McD, quienes pasen a trabajar para Esteves deberán prepararse para una conducción durísima. En 1999, junto con otros tres socios (dos de los cuales ya no lo son) le arrebató el Pactual a su fundador Luiz Cesar Fernandez, quien -por imperio de desastrosas inversiones personales- acumuló una deuda cercana a los u$s 150 millones.
Esteves y sus socios (por entonces minoritarios en el Pactual) vieron la oportunidad de quedarse con la entidad obligando a Fernández a venderles sus acciones a cambio de fondos para pagar su abultada deuda; por entonces se los criticó ácidamente en el mercado financiero brasileño por no haber ayudado (con créditos, por caso) a quien, después de todo, les había dado la oportunidad de crecer dentro de la organización: Esteves ingresó al banco como analista de sistemas y uno de sus socios, Eduardo Plass, lo hizo como empleado administrativo...
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