27 de abril 2001 - 00:00

Mejor Cavallo que prevé shock. Por ayuda de bancos pasó la clave. Mejor panorama sube mercados.

El país no ha superado su crisis de fondo -no lo hará hasta que no se ajuste el gasto público y se acerque el déficit fiscal a cero, como Chile-pero desde ayer se sabe que la subcrisis financiera, ante la sospecha de que no se iba a poder pagar vencimientos próximos de deuda y de que caeríamos en temible default, puede considerarse alejada.

Surge una solución del aporte de los bancos que han logrado en los últimos años en el país buena consolidación, gracias al ex presidente del Banco Central Pedro Pou. Pero hoy las entidades financieras mayoritariamente ya se han volcado a su sucesor, Roque Maccarone. Por lo menos los bancos extranjeros y los grandes nacionales. Desconfían sólo los bancos más chicos porque dentro de la solución que brinda la gran banca está su mayor gravitación futura. Es obvio esto último.

La solución tan buscada es refinanciarle al gobierno los vencimientos de deuda inmediata de los próximos 4 años, lo cual le da un enorme alivio al gobierno en lo inmediato. Los bancos aceptaron.

No es que sean tan líricos. Saben que Domingo Cavallo tiene en la manga una carta que estima consistente que sería, en realidad, el verdadero plan que ha estado elaborando el ministro y al que no podía hacer mucha referencia mientras se gestaba.

Consiste en un fuerte shock de inversiones extranjeras que tendría ya casi aseguradas con un efecto multiplicador interno en 90 días. Es inversión externa directa y efectiva, o sea no meras transferencias de acciones de empresas que ya están aquí. La inversión vendrá a reforzar los bienes de capital en telecomunicaciones, transporte y energía, principalmente en petróleo, entre otros rubros.

Hay dudas en el shock de inversiones. No se sabe si es el demorado proyecto del ex ministro José Luis Machinea, o sea la telefonía móvil de tercera generación (aparatos transmiten voz, datos e imagen) que pareció un boom en el mundo hace unos meses y no resultó tal, endeudando a las empresas del sector. En petróleo pueden ser nuevas exploraciones en áreas de alto riesgo con desgravación impositiva (por caso en Cuenca Chaco paranaense o el mar, altura Puerto Madryn).

Aunque no estén claras tales inversiones, igual la banca española gravitó muy fuerte en la solución ante el temor de que una Argentina en cesación de pagos afectara muy fuerte la cotización de sus acciones en Bolsas europeas. Emilio Botín -cabeza de la familia ligada a la posesión de los bancos Santander Central Hispano (aquí Banco Río)llegó a decirle con preocupación a un gobernador argentino: «Tengo 9.000 millones de dólares de inversión en la Argentina».

La banca para aportar la solución exigió algunos recaudos. Uno de ellos fue coincidir en Roque Maccarone para presidir al Banco Central. Aceptaron a Felipe Murolo como director en cuanto irá a un sector donde ya estuvo y conoce, la Superintendencia para control de bancos. No preocupa que algunos directores como Domper o Saúl continúen en sus mandatos hasta concluirlos en setiembre próximo. Sí hicieron fuerte hincapié en dos aspectos: que se agoten los esfuerzos por rechazarle la renuncia y mantener en el cargo de vicepresidente del Banco Central al actual, Martín Lagos, venciendo su posición de alejarse por haber acompañado la gestión de Pou y solidarizarse con éste. Lo consideran a Lagos idóneo para dar continuidad en varias políticas en marcha. Obviamente los bancos no creen en todas las sonceras que escribió la comisión del Congreso -«racismo», «negligencia», «no idoneidad de Pou», etc.- y saben que sólo fue para forzar su renuncia.

El segundo aspecto en que hizo hincapié la banca para acordar con Cavallo es que los puestos del nuevo directorio del Banco Central disponibles no sean cubiertos políticamente como «reparto de cargos por partidos políticos». En ese directorio se mueven datos y decisiones de alta confidencialidad que deben ser manejados por personas de alta idoneidad y limpieza de procedimientos. Se les aseguró que será así. Un hombre en que confiaba mucho la banca era Enrique Ruete Aguirre, pero quedó definitivamente descartado por razones privadas. Es más posible la colaboración de otro de prestigio, José McLoughlin.

La refinanciación o canje de bonos que ofrecerá el gobierno es voluntaria. Desde ya que los bancos locales participarán activamente ya que aportan 80% de las licitaciones de LETES y BONTES. A los ahorristas, la operación no los afecta y los podría beneficiar -subirían cotizaciones- aguardar a cobrar al vencimiento final.

Daniel Marx desalentó un poco ayer, cerca de las 17, la recuperación alcista de los títulos públicos al señalar que recién dentro de 3 semanas se concluiría de armar la solución financiera con la banca. Pero es obvio que no puede ser arreglado el tema en horas. El nuevo bono -incluso se habla de que serían tres con diferentes plazos que refinanciaría los próximos 4 años de vencimientos-por lo menos la banca quiere que sirva para constituir el encaje obligatorio de las entidades. Además tiene que discutir la tasa tras aceptar el acuerdo general como hicieron ayer.

Las consecuencias son que variaron las expectativas; que la Argentina saldría del sofocón de los vencimientos inmediatos cuando no tenía fondos para financiarlos más allá de mitad de junio y que está la posibilidad de inversión fuerte con efecto multiplicador.

Ningún movimiento en Economía se hace sin consecuencias. Por caso no puede ignorarse que la solución a la sub-crisis financiera de 3 días no arregla los problemas de fondo señalados y que cuando los bancos refinancian reciben títulos con los que cumplen obligaciones que terminan en suplantar dólares auténticos. La consecuencia de la sub-crisis es, entonces, un conjunto bancario y un sistema monetario argentino más débiles porque cambió en parte su base de sustentación.

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