Mejor, pero aún por el hielo fino

Economía

Mientras la suerte del Dow y del NASDAQ ha sido dispar en los últimos días, casi sin darnos cuenta el S&P 500 ha enhebrado su sexta suba consecutiva. Es cierto que el volumen sigue siendo una señal de alerta contra el optimismo, pero no deja de ser buena pista sobre dónde estamos parados que en promedio las 500 empresas más grandes estén hace más de una semana y de manera ininterrumpida recibiendo el favor de los inversores.

De alguna manera, esto habla mejor de lo que vienen haciendo los que arriesgan su dinero en acciones que si sólo fuera el NASDAQ el que sube o sólo fuese el Dow. ¿Significa esto que llegó el momento de ser menos prudentes? No. De hecho -y a pesar de cerrar ayer los tres grandes índices accionarios del lado ganador, con una mejora de 0,94% en el caso del Promedio Industrial, que quedó en 10.205,2 puntos- entre la 1 y las 2 de la tarde casi se arruina todo cuando el NASDAQ entró a moverse en territorio bajista y el S&P rozó los valores de cierres anteriores. Como suele ocurrir, fueron varios los argumentos que podrían explicar que las acciones cerraran prácticamente en lo mejor del día. Por un lado, la tercera caída seguida del precio del petróleo, una verdadera apuesta a que el próximo 6 la OPEC anuncie un incremento de su producción en 10% (que sería seguido por otros productores). Después tuvimos el desplome de la tasa de los treasuries al mínimo de las últimas 3 semanas, a pesar de que los datos de la macro fueron favorables, e incluso la inercia de las subas anteriores. Estamos mejor, pero a no festejar todavía que seguimos patinando en hielo fino.

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