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«Esto último depende fundamentalmente de la generación de nuevos créditos, alternativa más que factible, dada la elevada proporción de activos líquidos que en la actualidad tienen los bancos», argumenta la entidad dirigida por Carlos Pérez.
La entidad señala que desde la crisis de 2002 hasta la actualidad se observa un panorama favorable.
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• En el primer semestre de 2003 se acotaron las pérdidas a un monto de $ 4.000 millones y una rentabilidad negativa sobre patrimonio de 33%.
Durante esta etapa, el margen de intermediación continuó siendo negativo por la fuerte incidencia de tasas pasivas elevadas y aumento de los depósitos libres. Jugó a favor la desaparición de las pérdidas extraordinarias imputadas por ajustes a la inflación. Hubo una fuerte disminución de los cargos por incobrables (1,6% del activo), también bajaron los gastos administrativos, y los servicios continuaron aportando ganancias en torno a 2% del activo.
• En el segundo semestre de 2003 hasta la actualidad, el sistema se encuentra en equilibrio, con pérdidas de $ 800 millones y una rentabilidad negativa sobre el patrimonio de 4,3%.
El sistema logra revertir las pérdidas especialmente sobre el último trimestre de 2003.