23 de abril 2001 - 00:00

Menos presión sobre el euro

Malmoe (Bloomberg) - Los funcionarios europeos de finanzas continúan optimistas sobre las perspectivas económicas, por lo que desestimaron el llamado de Estados Unidos a estimular el crecimiento y redujeron la presión pública sobre el Banco Central Europeo para que baje las tasas de interés la semana entrante.

En la reunión celebrada después de que el secretario del Tesoro estadounidense, Paul O'Neill, invitó a Europa y a Japón a estimular la demanda mundial, los ministros de finanzas de los países del euro se atuvieron a su postura de que el desempeño económico de las 12 naciones del euro es bueno a pesar de la desaceleración estadounidense.

«Nos está yendo bien. Europa es relativamente inmune», a la desaceleración económica en Estados Unidos, dijo el ministro italiano del Tesoro, Vincenzo Visco, al comenzar la reunión entre los ministros de la eurozona y el presidente del BCE, Wim Duisenberg.

El optimismo de los funcionarios contrasta con la baja en la confianza empresarial en Alemania, Francia e Italia -las tres mayores economías de la eurozona-y los despidos en compañías como Royal Philips Electronics NV de los Países Bajos, el mayor fabricante europeo de artículos electrónicos para el consumidor.

De los principales bancos centrales del mundo, el BCE es el único que se ha resistido a la presión para que baje las tasas, argumentando que la inflación -que en marzo fue de 2,6 por ciento-sigue estando por encima del tope de 2 por ciento. La Reserva Federal estadounidense bajó las tasas por cuarta ocasión este año el miércoles, al ubicar su tasa a un día en 4,5 por ciento, por debajo de la tasa de 4,75 por ciento de la zona del euro.

Menor expansión

«Lo que dicen en público y en privado podrían ser dos cosas muy distintas», dijo Nigel Anderson, economista de RBS Financial Markets en Londres. «Si se los ve presionando al BCE en público, el BCE se inclinará menos a bajar las tasas por temor a que parezca como si estuvieran respondiendo a la presión pública.»

Tras el ritmo de crecimiento de 3,4 por ciento registrado en 2000, el más rápido en diez años, la expansión en la eurozona bajará a cerca de 3 por ciento en 2001, según la Comisión Europea. La comisión publicará el miércoles nuevas previsiones.

Los titulares de los bancos centrales se reunirán el próximo jueves para reconsiderar la política monetaria, dos días antes de que O'Neill presida la reunión de los ministros de finanzas del Grupo de los Siete en Washington.

O'Neill dio anoche un adelanto de su mensaje a los estrategas europeos, al decir que lo «desconcertaban» las afirmaciones europeas de que «Europa puede tener una vida económica independiente de la de Estados Unidos».

Los ministros de finanzas, incluyendo a Hans Eichel de Alemania, Laurent Fabius de Francia y Didier Reynders de Bélgica, se han mostrado impacientes con el BCE, que es políticamente independiente.

El ministro de Finanzas de Austria, Karl-Heinz Grasser, dijo ayer que «la inflación está bajo control y el crecimiento de la masa monetaria también, lo que significa que en este momento es necesario relajar la política monetaria».

Los promotores de la política europea de «esperar a ver qué sucede» se apoyaron en un informe que reveló que la producción fabril aumentó 0,4 por ciento en febrero. El inesperado aumento confirmó la afirmación del BCE de que la economía se ha «adaptado» a la menor demanda del extranjero.

«Si el aterrizaje en Estados Unidos es suave, el crecimiento de la eurozona está bien armado», dijo el ministro Eichel. «Si hay un aterrizaje brusco en Estados Unidos, sería más problemático para la eurozona.»

La recuperación del euro le da al BCE más margen para bajar las tasas, dijeron analistas. La moneda superó hoy ligeramente el nivel de 90 centavos de dólar por primera vez desde el 9 de abril, conforme aumentaron las preocupaciones de que la economía estadounidense esté peor de lo que se pensaba. El euro cerró en 89,92 centavos de dólar.

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