Ya sea que miremos lo ocurrido en la última semana, o en la víspera de la Nochebuena y la Navidad, en el momento de tratar de explicarle a un niño qué es lo que pasó, tal vez lo más gráfico sería decirle que como el mercado no se "portó bien, pero tampoco demasiado mal", Santa Claus decidió declararse prescindente. Tan prescindente que en lugar del tradicional "rally" que suelen experimentar las acciones cuando llegan los últimos días del año, el Dow apenas alcanzó a ganar un magro 0,1% en estos cinco días (el NASDAQ retrocedió 0,1%), mientras caía 0,06% el viernes (el NASDAQ trepó 0,13%).
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La otra dimensión en la que fue posible apreciar esta falta de entusiasmo pasó por el volumen negociado, que apenas alcanzó 940 millones de papeles operados para el NYSE durante la última rueda (980 millones para el NASDAQ). No es que sea demasiado importante, pero de aquí al próximo viernes se dirimirá si las blue chips llegan o no a marcar tres años consecutivos en alza o se quiebra esta seguidilla. Es cierto que los que han podido, decidieron tomarse la semana como "franca" y que no se espera ninguna noticia relevante desde lo corporativo o lo macroeconómico; pero entre el típico "window dressing" de fin de año, las inusualmente altas reservas de efectivo que tiene la mayoría de las empresas y el que la última semana del año suele ser muy positiva, más de uno apuesta a que ésta será una semana ganadora.
De todas formas, cuidado: las ventas navideñas no fueron excelentes, el petróleo trepó a u$s 58,43 por barril y si algo vimos este año es que las tradiciones no lo fueron tanto.
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