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No es que faltara " plata". De hecho, el volumen negociado fue de unos interesantes 1.500 millones de papeles en el NYSE y 1.630 millones en el NASDAQ, el dólar trepo a 113,28 yenes y u$s 1,2012 por euro (llegó a tocar 113,35 yenes y u$s 1,1992 por euro, el máximo en dos meses), mientras la demanda sobre los Bonos del Tesoro llevó la tasa de 10 años a 4,283%. Lo que pasó es que esa " plata" no presionó las acciones hacia arriba. Con el petróleo retrocediendo a u$s 65,07 por barril y el oro continuando el camino descendente iniciado días atrás (cerró en u$s 466,2 por onza) es claro que no fue el temor lo que hizo que los inversores se comportaran como lo hicieron. Tal vez reconociendo que los optimistas comentarios del lunes sobre el sector inmobiliario pudieran ser exagerados, o simplemente como una de sus " típicas mañas" de zorro viejo, Alan Greenspan salió una vez más a la palestra advirtiendo que en algún momento la actual bonanza habrá de convertirse en algo no demasiado agradable para los inversores. Ayer, al mercado bursátil le faltó "sal y pimienta", esperemos que lo que se cocine hoy sea más sabroso. Informate más
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