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"Se encendió una luz amarilla" en las percepciones del mercado respecto a la crisis política, estimó el analista Tiago Davino, de la consultora CRG Visao.
Una mayor volatilidad comienza a hacer mella en los mercados, estima el analista. Este martes el real recuperó una parte de lo perdido el lunes y cerró en alza de 0,49% frente al dólar, y la Bolsa de Valores de Sao Paulo también ganó 1,38%, en una jornada de grandes alzas y bajas.
Pero en los dos días precedentes, los mercados, que hasta el momento se habían sustentado con los buenos fundamentos de la economía y la avidez de los inversores extranjeros por activos y títulos brasileños, habían dado un inusual vuelco: la bolsa se contrajo 5,14% y el real cayó 4,34%, entre viernes y lunes.
Dos grandes aspectos aceleraron ese cambio de apreciación en los mercados, estiman los analistas: el temor de que los inversores internacionales revisen sus posiciones en Brasil por miedo a que la crisis se profundice, y un posible impacto mayor en el gobierno, con el surgimiento de nuevas revelaciones producto de las investigaciones abiertas en el Congreso sobre las denuncias de corrupción que salpican al gobernante Partido de los Trabajadores (PT).
"El mercado comienza a asumir una posición de mayor protección, porque esas investigaciones se sabe cómo comienzan, pero no cómo terminan", dijo el director de la corredora Pioneer, Joao Medeiros.
"Algunos inversores comenzaron a atribuir probabilidades de escenarios más negativos, como la interrupción del mandato del presidente Lula", estima la consultora Tendencias, que no obstante considera baja esa posibilidad (en 1992 una investigación del Congreso terminó con la salida del presidente Fernando Collor de Mello rodeado de escándalos de corrupción).
Tendencias estima que los buenos fundamentos económicos mantendrán en el mercado al inversor extranjero sin que se produzca "una reorientación más radical" de sus posiciones.
"Los buenos indicadores de la economía (confirmados esta semana con una balanza de pagos elevada, una inflación en baja y las exportaciones en franca expansión), reducen la vulnerabilidad del mercado a la crisis política", estimó el economista jefe de Deutsche Bank, José Carlos de Faria.
El analista de la corredora Fator Doria, Vladimir Caramaschi, coincide: los indicadores económicos limitan el impacto de la crisis, "pero no blindan a la economía. La confianza del mercado dependerá del mantenimiento de la política económica (de ajuste), y la cuestión es hasta qué punto la política económica podrá ser sustentada por un gobierno debilitado".
Un aspecto que levantó las susceptibilidades del mercado fue la aparición del presidente Lula este fin de semana en grandes eventos populares y con sus ex compañeros los sindicalistas de Sao Paulo. La "elite brasileña no me hará bajar la cabeza", dijo Lula, lo que el mercado interpretó como una indicación de posible "populismo", según Medeiros.
"Asusta al mercado si el presidente comienza a pensar que tiene que recurrir a los movimientos sociales para defenderse de una eventual moción de censura o de los ataques de la oposición, porque el precio será alguna concesión" que puede significar una mayor ligereza en la política económica, continuó Caramaschi.
La crisis, que se profundiza a diario con nuevas revelaciones, se originó con denuncias de que el Partido de los Trabajadores (PT) sobornaba con dinero a parlamentarios a cambio de apoyo al gobierno.
Lo que ha sido confirmado hasta ahora es que el PT creó una millonaria contabilidad paralela ilegal, sustentada por cuentas del publicista Marcos Valerio, y que políticos del PT y aliados se beneficiaron de ese dinero.
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