Washington (enviado especial) Las elecciones legislativas llegaron al tope de la agenda de los bancos en Wall Street. Durante la reunión del FMI y el Banco Mundial las principales entidades se concentraron en los efectos que pueden tener sobre la marcha de la economía.
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Hay opiniones para todos los gustos: algunos sostienen que una posible victoria oficialista generará mayor populismo. Otros, en cambio, aseguran que será la plataforma para avanzar con las reformas estructurales pendientes. Uno de los más optimistas resultó Merrill Lynch. «No es el viejo hombre de la bolsa... pero las elecciones aún preocupan», es el título del reporte presentado, en el que se analiza la situación de América latina, que enfrentará «14 elecciones presidenciales desde ahora hasta fin de 2006», incluyendo las segundas vueltas.
La institución asegura que la mayor parte de las acciones de gobierno fueron realizadas « teniendo a los comicios en mente», pero es relativamente optimista por lo que podría venir después: «Muchos esperan aumento de tarifas, reducción en el gasto fiscal y una mejor relación con el FMI luego de una fuerte victoria presidencial. Pero si bien es deseable, aún no hay certezas».
Además, el informe preparado por los economistas Pablo Goldberg y David Beker percibe que la macroeconomía saldrá fortalecida tras las elecciones y también que la agenda de reformas en los próximos doce meses será mucho más agresiva que la situación actual. Según los analistas, en términos regionales «la liquidez global y marcos políticos sólidos permitirán a América latina ir hacia un ciclo de elecciones sin mayores riesgos en la mayor parte de los casos».
• Prudencia
El Deutsche Bank realiza una lectura mucho más prudente sobre las elecciones que se aproximan: según sus cuentas, son 11 en los próximos doce meses, de las cuales ocho son presidenciales. «Statu quo, prudencia sin reformas», es el título elegido del informe elaborado por Gustavo Cañonero y José Carlos de Faría. « Durante la primera parte de su mandato, Kirchner pudo conseguir un fuerte crecimiento pese a no resolver los desarreglos jurídicos causados por la crisis de 2002», señala el informe, para continuar indicando que «la principal pregunta es si aprovechará el apoyo popular para atacar estas cuestiones centrales o continuará en su plan actual de utilizar recursos fiscales para sustituir la falta de inversión privada en infraestructura y otros sectores principales». «Podría haber tras las elecciones -continúa el Deutsche- un serio retraso en el progreso en estas áreas, lo cual podría poner en riesgo el apoyo recibido desde los organismos multilaterales.» Claro que en el momento del informe, 20 de setiembre, todavía no se había producido el acercamiento de los últimos días entre el equipo económico y el FMI.
La calificadora de riesgo Fitch Ratings se sumó a la ola de informes políticos a propósito de los comicios en la región y sus implicancias sobre la economía. «Elecciones en América latina: populismo o reformas», es el título. Nuevamente el conteo difiere, ya que suma 13 elecciones en los próximos 18 meses, hasta abril de 2007. El encargado de seguir a la Argentina desde la calificadora, Roger Scher, no fue demasiado optimista sobre lo que viene: «Debe existir un plan coherente que permita al país arreglar el problema de los bonistas y un acuerdo de mediano plazo con el FMI. Además, es necesario avanzar con los temas estructurales conocidos, como las tarifas y el ajuste de la política monetaria. No veo que esto figure en la agenda como temas centrales tras las elecciones». Fitch todavía mantiene la calificación de país en default (DDD), principalmente debido al 23,85% que quedó fuera del canje y que se encuentra pendiente de reestructuración. «El gobierno no tiene acceso por el momento al mercado internacional. En esa circunstancia es clave acordar con el Fondo para alejar cualquier temor a un nuevo default», señala. Al mismo tiempo, destacó que el actual boom que viven los bonos es un fenómeno de capitales de corto plazo: «Todos los inversores que realizan su apuesta en títulos argentinos están pensando en salir en un término no mayor a los 12 meses». Fitch además colocó a la Argentina en una lista junto con Brasil, México y Panamá como países de «riesgo político medio» dentro de la región. Por último, Citigroup relacionó las próximas elecciones en América latina con el comportamiento de las monedas de cada nación. La conclusión es que aumenta la volatilidad en los seis meses anteriores a la elección para luego caer de manera violenta una vez sucedidos los comicios. Por lo tanto, el consejo sería cubrirse con divisas en los meses anteriores, pero luego posicionarse de manera muy definida en las monedas de los respectivos países que tienen comicios.
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