La Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados emitió ayer el dictamen del proyecto de Domingo Cavallo que introduce el euro dentro de una nueva convertibilidad monetaria, después de un debate de más de 4 horas. En la reunión se resolvió, por pedido del justicialismo, que la nueva convertiblidad será puesta en marcha en forma automática no sólo cuando la paridad entre euro y dólar llegue a uno, sino que hará falta un decreto presidencial que la ponga en marcha. Con la oposición total de buena parte del justicialismo, como el menemismo, la Alianza consiguió firmar el despacho, que finalmente no bajará hoy al recinto de sesiones sino que será aprobado el miércoles de la semana próxima. Mientras tanto en el Senado, el peronismo se mostró ayer proclive a aprobarlo, aunque allí también hay voces disidentes como la del riojano Jorge Yoma o el entrerriano Héctor Maya.
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El proyecto fue aprobado ayer en la comisión con esa sola modificación propuesta por el peronista santafesino Oscar Lamberto. Ese agregado se suma a lo enviado por Domingo Cavallo al Congreso, que consta de dos artículos: en el primero se establece la inclusión del euro dentro de la paridad del peso que fija la convertibilidad, que compartirá a 50 y 50% con el dólar; el segundo se establece que esa nueva relación entrará en vigencia recién cuando la paridad del euro contra el dólar sea uno en el mercado de Londres.
«El Congreso tiene que salir ahora a apagar esta bomba atómica que prendió Cavallo», dijo Lamberto. «La propuesta de Economía genera angustia en la gente. Está bien escuchar a los mercados, pero no podemos permitir que legislen ellos. Por lo menos que el PEN se haga cargo de la puesta en marcha de la ley con la promulgación de un decreto», pidió.
Decisión
Un rato después, el radical Raúl Baglini, jefe de la Comisión, aceptó: «Será agregado al artículo dos una sentencia que obliga al PEN a dictar un decreto que le ponga fecha a la convertibilidad», dijo. Así quedó sellado que para la entrada en vigencia del nuevo sistema hará falta también una decisión política.
Dentro de los justicialistas que se opusieron a la medida, la mendocina Ana María Mosso consideró que: «Se quiere oponer a la dolarización como un fantasma para alentar este proyecto y son dos cosas distintas que no tienen nada que ver. Esta idea está en contra de la ley.
Además parece cuanto menos inoportuna porque incorpora lo que menos necesita hoy la economía argentina: incertidumbre. Para colmo, está hecho sobre un supuesto que no sabemos cuándo se va a comprobar», dijo.
Representando a Cavallo, Alfredo Castañón, ex diputado y actual secretario legal y técnico del Ministerio, se sentó junto al radical mendocino Raúl Baglini, jefe de la Comisión, y negoció con el peronismo que la iniciativa no sea tratada hoy en el recinto de sesiones, el PJ pidió tiempo, pero sí se hará hoy un pedido de preferencia para dejar habilitado el tema para la sesión del próximo miércoles. Junto a ellos se sentaron el secretario de Hacienda, Jorge Baldrich, el jefe de la AFIP, Héctor Rodríguez, y parte del equipo económico: Federico Sturzenegger, Guillermo Mondino y José María Farre.
En el Senado, mientras tanto, las gestiones que hizo Castañón hace 48 horas comenzaron a dar resultados. El peronismo allí tomó una actitud de acompañamiento, similar a las declaraciones que hizo Carlos Ruckauf en Nueva York sobre el mismo tema.
Pero habrá algunas excepciones como las de Yoma. El riojano dijo ayer: «Creo que es una devaluación. Si esta ley hubiese entrado en vigencia en el '99, cuando nace el euro, hoy hubiésemos tenido una devaluación de 25 por ciento.
Ahora se quiere adquirir competitividad a costa del salario de la gente. En todo caso, cuando se dé la paridad que manda la ley, veremos cómo está el mercado y las variables macro».
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