P.: Hay que empezar todo de nuevo. ¿Cuánto tiempo va a llevar?
B.C.: Quién sabe. Por ahora estamos viajando a todos los países para convencerlos que nos den otra oportunidad. Es un trabajo arduo. Fuimos a Chile, Uruguay, Brasil y ahora viajamos a Bélgica, Israel y Rusia. Vamos a intentar que España se convierta en lobbysta para poder volver a ingresar carne argentina en Europa.
P.: Cambió la imagen de la Argentina, respecto al tema carnes, con su llegada.
B.C.: Era tan crítica y caótica la situación que todos tienen que estar esperanzados. En mi área, salvando las distancias, soy una especie de Cavallo pero con pelo.
P.: Vino como el salvador.
B.C.: No tanto. Pero, como estuve en la época que se trabajó muy bien, y fui muy crítico cuando las cosas se hicieron mal, me respetan.
P.: ¿Tiene vía libre para hacer lo que quiere?
B.C.: Tengo las manos libres. A mí nadie me puede retar porque demostré que este equipo trabaja bien y va a hacer lo imposible para volver a ser, en materia aftosa, la Argentina de hace dos años.
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