En agosto se mantuvo la tendencia alcista de los precios y el gobierno ha lanzado una campaña de información al consumidor, mientras busca negociar con los empresarios, en especial las grandes cadenas comerciales, un freno a las subas que se vienen produciendo desde fines de junio, en que se liberó la cotización del dólar.
El ministro de Economía,
Esta semana la cotización de la divisa en el mercado interbancario superó los 26 pesos, lo que llevó a un incremento de casi 50% desde que se pasó al régimen de libre flotación el 28 de junio. El alza del dólar impactó primero en los precios de la carne y la harina, extendiéndose luego a azúcar, papas, arroz, lácteos y yerba, pasando luego a otros rubros del consumo de primera necesidad. Otros artículos, como la vestimenta, se han mantenido casi sin cambios ya que persiste en Uruguay una fuerte baja del consumo que no da márgenes para subas en bienes que tienen muy frenadas sus ventas.
El ingreso de productos desde el exterior, que con el dólar más bajo significaba un freno para la suba de los precios en el mercado interno, se ha reducido porque el aumento de la devaluación ha encarecido las importaciones, dejando un margen importante para el incremento de los bienes nacionales.
Además, las empresas públicas, que siguen controlando monopolios en los principales rubros, aprobaron en julio aumentos en combustibles, agua, energía eléctrica y teléfonos, que se trasladaron luego a otros precios de bienes y servicios.
Pese a los anuncios del gobierno de reabrir el mercado a los productos argentinos, principalmente algunos rubros como aceite y harinas, para aumentar la competencia y obligar a productores e industriales a frenar las subas, ello no ha tenido un efecto inmediato.