17 de enero 2001 - 00:00

Negocios prósperos para carne orgánica

Mayerhoefen, Austria (Bloomberg) - Verónica Mayer sonríe al presenciar cómo una de sus vacas de seis años se prepara para dar a luz el quinto ternero en la granja austríaca que explota su familia desde 1903.

Mientras los ganaderos europeos presionan a los gobiernos para que les concedan ayudas financieras con las que hacer frente a la crisis de la encefalopatía espongiforme bovina (EEB), el negocio de Mayer, que lleva una de las 20.000 granjas orgánicas de Austria, nunca fue mejor. «Hizo falta una crisis como ésta para que el consumidor se parase a pensar de dónde procede la carne que compra», comentó la granjera, de 37 años, en el establo cubierto de nieve. «Los ganaderos tradicionales no pueden vender su carne vacuna, pero nuestro teléfono no deja de sonar.» Austria tiene el mayor índice de ganadería orgánica per cápita de Europa, según el Ministerio de Agricultura. Con la intensificación de la crisis en Alemania y otros países europeos, los ganaderos austríacos prevén un incremento de las exportaciones y un aumento de su cuota en el mercado minorista de productos orgánicos que, según los cálculos de la Organización de Agricultura y Alimentación de las Naciones Unidas, podría alcanzar 28.500 millones de dólares para 2005. Distribuidores mayoristas como Rungis Express, antigua filial del tercer distribuidor minorista en Europa, Metro AG, y el supermercado belga Delhaize-Le Lion SA ya comenzaron a comprar carne vacuna procedente de Austria. La carne orgánica viene de animales alimentados, por lo general, con grano cultivado en la propia granja, en lugar de harinas cárnicas en masa fabricadas con restos de huesos contaminados, a los que se atribuye el contagio de la EEB.

La Universidad de Agricultura de Viena afirma que es imposible garantizar que la carne de res orgánica no vaya a transmitir al consumidor el síndrome de Creutzfeldt-Jacob, la variante humana de «vaca loca». Aun así, la demanda europea de carne orgánica de Austria está aumentando.
«Durante los últimos tres meses, hemos exportado unos 20.000 kilogramos a la semana debido a la crisis de la 'vaca loca' mientras que en los cuatro meses anteriores las exportaciones eran nulas», aseguró Josef Bergmueller, gestor de Oekoland, el principal distribuidor de carne vacuna orgánica en Austria. «Estamos exportando a Holanda, Italia y Alemania por el momento.» La crisis está haciendo estragos en Alemania, el principal mercado de carne vacuna en Europa.

Asustados

Los consumidores de Bavaria, en donde se produce una tercera parte de la carne bovina de todo el país, escapan hasta Munich para comprar en establecimientos orgánicos.

«La gente está asustada», afirmaba Franziska Hintermaier, empleada del establecimiento de alimentación de productos orgánicos Land-mann, en Munich. «La demanda de carne vacuna orgánica aumentó mucho en las últimas semanas.»

En el
Reino Unido, donde brotó la enfermedad a finales de la década de los ochenta, más de 25 por ciento de la población consumía productos orgánicos en febrero de 2000, según un sondeo realizado por Health Which.

En tanto, las ventas de carne vacuna orgánica en Europa occidental aumentaron 79 por ciento entre 1994 y 1999, y 10 por ciento de todo el terreno apto de la Unión Europea se cultivará de acuerdo con métodos orgánicos en 2005.

A fines de 1999, aproximadamente 9 por ciento de las granjas austríacas utilizaba procedimientos orgánicos, según Agrarmarkt Austria, la autoridad de productos agrícolas. Más de 30 por ciento de la producción orgánica en Austria se exporta a otros países de la Unión, principalmente a Alemania, el Reino Unido y Suecia.
«Las granjas orgánicas en Austria no tienen todavía suficiente capacidad de producción», afirmó Oskar Wawschinek, portavoz de Agrarmarkt Austria. «No pueden reaccionar a la demanda con la rapidez necesaria.» Los productores de vacas orgánicas necesitan un período de transición de unos dos años para poder cambiar la ganadería tradicional y, por lo general, necesitan ampliar los establos para darles a las reses más espacio para moverse. Tampoco pueden utilizar inyecciones de hormonas. Además tienen que permitir inspecciones periódicas y podrían perder los subsidios de la Unión Europea -que contribuyeron en forma importante al desarrollo de la industria en la década de los noventa-si no pasan la inspección. Las autoridades reguladoras examinan la carne de vaca de origen orgánico procedente de animales a partir de 30 meses de edad, además de la reses corrientes, dijeron los granjeros. Los beneficios en las granjas de producción orgánica son muy bajos mientras que los costos son bastante altos. Esto incide en los precios de venta al público de los productos orgánicos, que por lo general son 30 por ciento superiores a los productos corrientes. Por ahora, el negocio de Mayer, una granja situada a 70 kilómetros al noroeste de Viena, va tan bien que podría contratar a un carnicero en lugar de utilizar el matadero para acelerar el proceso de distribución. Y no es la única. Fred Zehetner lleva produciendo carne de vaca orgánica desde 1998 en el norte de Austria. «Recibí pedidos en mi sitio Web de Alemania y Suiza.»

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