El gobierno confirmó ayer que la recaudación impositiva de enero fue un récord, con un total de 7.160 millones de pesos de ingresos. Se aseguró, además, que habrá un superávit primario también récord para el primer mes del año y estarían ya garantizadas las metas para todo el trimestre. Sin embargo, este panorama positivo no logró convencer ni a Néstor Kirchner ni a Roberto Lavagna de bajar la muy alta presión tributaria, comenzando por cumplir la promesa de reducir el impuesto al cheque en el primer semestre. Ni siquiera está en los planes oficiales, aunque se apruebe la ley que aumenta los tributos a los cigarrillos. La idea del gobierno es otra. Tener más fondos para pensar en más planes sociales y obra pública.
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