12 de abril 2001 - 00:00

No bajaron tasas y cayó aun más el euro

Francfort - El Banco Central Europeo (BCE) está más preocupado por la inflación que por la reactivación.

Esta es la conclusión que se desprende de su decisión de ayer de no bajar las tasas de interés, pese a las fuertes presiones de los países miembros de la zona euro.

Al término de la reunión de los ministros europeos de Economía ayer, en Francfort, la entidad confirmó su posición y mantuvo los tasas de referencia del euro.

El Consejo del BCE anunció que el principal índice -el de refinanciamiento para los bancos comerciales-continúa en 4,75% anual.

Casi todos los analistas imaginaban una reducción de 0,25 de punto para amortiguar los efectos de la desaceleración de la economía norteamericana que están afectando a Europa.

La decisión del BCE tiró más abajo el precio del euro que cerró a 0,8850 de dólar.

En las últimas semanas la moneda única venía acumulando caídas porque se temía que el BCE no bajara las tasas de interés, como efectivamente sucedió. Alemania es la que más presionó porque sus indicadores muestran una caída preocupante de la actividad.

La tasa del euro es la única que no fue tocada desde octubre del año pasado. La Reserva Federal de Estados Unidos bajó tres veces sus tasas este año. Japón redujo a cero su tasa de redescuento y Gran Bretaña la recortó en 0,25 de punto hace menos de un mes.

Confirmación

Wim Duisenberg, presidente del BCE, confirmó la línea «dura» de su gestión. «Oigo, pero no escucho», dijo ayer al anunciar la decisión, en alusión a las presiones de los últimos días para que redujera las tasas de interés.

En la conferencia de prensa del anuncio de las tasas, Duisenberg también confirmó que el crecimiento en el área del euro es sólido, y la inflación debería ubicarse por debajo de 2% en el segundo semestre del año.

Duisenberg habló también de su mandato, remitiendo a declaraciones hechas en su momento, en las cuales había afirmado que no piensa permanecer en el cargo durante los ocho años previstos.

Sobre la inflación el banquero dijo que las tensiones sobre los precios disminuyeron progresivamente en los últimos meses, pero no «desaparecieron del todo» a raíz de la volatilidad de los mercados petrolíferos y del alimentario.

El presidente del BCE renovó la invitación a una «moderación salarial», teniendo en cuenta que justamente la dinámica de las retribuciones puede incidir negativamente en la inflación. Sobre el crecimiento dijo que será en todo caso «sólido» dentro del área euro, si bien tendrá lugar una desaceleración respecto a las estimaciones hechas hace algunos meses.

Incertidumbre

Más en general, haciendo referencia a la economía internacional (excluyendo el área euro) Duisenberg habló de «extrema incertidumbre, pero en todo caso no recesión», en particular en Estados Unidos y Japón.

El funcionario subrayó nuevamente que «la política monetaria no sirve para alargar los ritmos productivos», y advirtió que «no nos planteamos el objetivo de la defensa del cambio», se trata en ambos casos de «factores no relevantes a los fines de la toma de decisiones en política monetaria».

En relación con la moneda única europea, el euro, «es ahora más estable respecto a setiembre pasado, pero sobre valores que aún están por debajo de nuestras expectativas. La debilidad del euro tiene efectos sobre la inflación», concluyó.

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