El jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, afirmó ayer que las tarifas de Aguas Argentinas «van a aumentar», en coincidencia con declaraciones en igual sentido formuladas la se-mana pasada por el ministro Machinea, y su jefe de asesores, Pablo Gerchunoff. Sin embargo, el gobierno, aparentemente agobiado por la desfavorable repercusión de los aumentos en el transporte, no termina de cerrar la negociación con la empresa y parece haber decidido que éste no es un buen momento para anunciar otra suba.
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El plan quinquenal de Aguas Argentinas, que abarca desde 1999 hasta 2003, implica inversiones por cerca de 1.100 millones de pesos, incluyendo la construcción de una planta de tratamiento de residuos cloacales en la Ciudad de Buenos Aires y la incorporación a la red cloacal de más de 1 millón de usuarios en el conurbano bonaerense.
Pero, para financiar esas obras, Aguas Argentinas pidió en principio una suba acumulativa anual de 2,9% desde 2001 y además un cargo fijo de 2,14 pesos por cliente para compensar que ya no se cobrará por renovación de conexiones, mientras hasta ahora se percibe por ese concepto entre 400 y 700 pesos por cada cliente al que se le rompe la vinculación entre su casa y la red de cloacas o de agua.
Posteriormente, la empresa ofreció opciones pero siempre dentro del mismo flujo de ingresos. Por ejemplo, un cargo fijo de 0,50 de peso por usuario y una suba de 4,5% anual acumulativa, o reprogramar los ajustes, poniéndoles mayor peso a los dos últimos años (2002 y 2003).
Sin embargo, aunque hasta la semana pasada Machinea sostuvo que el público todavía tendrá el aumento en la factura de Aguas Argentinas antes de que termine el año, fuentes oficiales afirmaron que se busca que la empresa modere su esquema de tarifas. Contrariamente, voceros de la compañía creen que las posiciones ya se han acercado y que ya podría cerrarse el plan.
El proyecto es prioritario para varias intendencias del conurbano, que a su vez presionan sobre el gobernador Carlos Ruckauf, y también parece serlo para el jefe de la Ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra.
Pero el gobierno cree que el anuncio le depararía un nuevo costo político, cuando todavía no terminó el problema planteado por el aumento en el transporte. Con todo, el plan podría quedar firmado antes de Navidad para que la suba se aplique a partir del 1 de enero, buscando el esquema de tarifas que cause menos impacto en lo inmediato, aunque difiera problemas para el futuro.