9 de agosto 2002 - 00:00

No es bueno e inoportuno

Con esa apoliticidad crónica que suele caracterizar a economistas el «preplan» anunciado ayer en Pilar para Carlos Menem es detallista sin necesidad e inoportuno. Política y económicamente deriva entonces a voluntarista. Dicen cosas que no se pueden hacer. Los solo teóricos de la Economía sueñan con estos enunciados draconianos a sancionar «todos juntos en los 3 primeros meses de gobierno». Luego el político, si gana una elección, los vuelve a la realidad, les muestra el apoyo parlamentario posible, las necesidades acuciantes que deben priorizarse.

Deberían limitarse a estudios cerrados y anunciar las únicas partes originales del plan: dolarizar (lo proponen ahora parcialmente) que es una idea fácil de entender para la gente; bajar el IVA a 15% que sería todo una audacia en un Estado deficitario; fideicomiso de bancos para devolver depósitos del «corralito» (el duhaldismo lo quiere hacer pero estatizado); independencia real del Banco Central, que es necesaria y el conocido «plan Pou» sobre bancos para invertir diferenciados de para operar.

Todo lo demás está de más pero los economistas quieren cubrirse solo de colegas conocedores -los menos-y no les preocupa el resto porque no juega a su prestigio profesional pero si al del político que debe acumular los votos para que ellos alguna vez tengan posibilidad de actuar. Por tanto lanzan esoterismos inoportunos pero es para mostrar como compensarían, por caso la reducción del IVA y lograr un superávit presupuestario de 5% o 6% anual. Utópico.

No entienden que la gente, cansada de tantos planes, aprecia más al que le dijera que vienen tiempos difíciles pero que es preferible iniciar cuanto antes el camino áspero si en definitiva hay que transitarlo.

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