Entrevista de Liliana Franco - Enviada especial a Mar del Plata.
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Uno de los rasgos distintivos de este Coloquio son las caras de preocupación que tienen la mayoría de los ejecutivos. Comparten magros números de balances, de las divisas que les debe el Banco Central, del aumento de los costos, de la pérdida de rentabilidad y caída de ventas. Pero, sin duda, los números que más les cuestan transparentar son los referidos a las suspensiones o al adelanto de vacaciones, que temen finalicen en despidos.
Esta situación no sólo le pasa a un par de industrias o empresas, basta ver el resultado de la Encuesta de IDEA que anticipa que el 65% de los empresarios estiman que la situación empeorará hacia fin de año. O los propios datos del INDEC que muestran que la actividad económica bajó 1,2% durante agosto.
El presidente de la Unión Industrial Argentina, Héctor Méndez, a diferencia de otros años, abandonó su buen humor y más de uno interpretó que su cara larga y su saludo monocorde, respondía a que estaba enojado.
"Estoy preocupado, no puedo estar feliz cuando mis trabajadores están suspendidos y mi fábrica parada", dijo con tristeza el industrial. La causa: "La caída de un 50% de las ventas. Y ni un pedido para el año que viene", afirmó Méndez. Desde 1970, el titular de la UIA tiene una empresa plástica que abastece a diversos sectores. "A lo largo de tres décadas mi empresa pasó por todo pero cuesta a esta altura sobreponerme a estas serias dificultades", confiesa abatido. A continuación la charla que mantuvo con ámbito.com:
Periodista.: ¿La caída de las ventas en su empresa a qué responde? ¿Tiene competidores que le afectan?
Héctor Méndez: A la retracción del mercado agroindustrial y del mercado de producción de residuos sólidos. Además tengo competidores que vienen de Chile, con precios de materia prima mucho más barato que los locales, que entran y que roban los mercados en todos lados.
P.: ¿No ha pedido la intervención a las autoridades?
H.M.: Por supuesto que lo pedido.
P.: ¿Y qué le respondieron?
H.M.: ¿A usted la llamaron? A mí tampoco.
P.: Debe ser difícil teniendo problemas en su propia empresa, tener que defender los intereses de toda la industria...
H.M.: Un empresario me decía cómo hacés para separar los reclamos personales de las demandas sectoriales. Le dije: "Mirá privilegio los sectoriales y los míos tendrán que esperar, qué voy a hacer".
P.: ¿Usted tiene esperanza de que la situación de su empresa podrá mejorar pronto?
H.M.: No, (duda), no sé (se resigna) no me queda otra. Si yo no tuviera esperanza qué le queda para mis trabajadores.
P.: ¿Qué se puede hacer para su empresa?
H.M.: Algunos que han tenido sensibilidad del lado del Gobierno, un par de ministros, algún presidente de un banco, que la han tenido, yo lo agradezco. Pero, el tiempo no me juega a favor y las cosas se ponen cada día peor. Respecto a las importaciones, no he tenido ninguna respuesta. Y tengo varios llamados sin contestar. A mi afectan las importaciones chilenas porque reemplazan productos que yo fabricaba. Esto afectó ventas que hacía sobre todo en el NOA.
P.: ¿A quién le pido que intervenga?
H.M.: Al secretario de Comercio, ¿a quién le voy a pedir?
P.: Usted le pidió que intervenga porque entran productos de Chile que afectan a la producción nacional...
H.M.: Efectivamente.
P.: ¿Por qué no le responde?
H.M.: ¿Por qué no le hace una entrevista a Augusto Costa?
P.: Usted tiene buen diálogo con el Gobierno, levanta el teléfono y lo atienden, ¿no?
H.M: Absolutamente sí, con algunos. Con el ministro de Economía, sí.
P.: ¿Y, cuál es el problema entonces?
H.M.: Cuando las cosas andan mal para todos, para mí también andan mal. Estoy cansado de luchar por las cuestiones institucionales y ver cómo se derrumba lo mío. Y ante mi derrumbe no encuentro sensibilidad del otro lado. Porque acá parece que hay muchos que tienen subsidios, apoyos y tratos especiales. Yo no consigo tener nada de eso. Aunque tampoco lo quiero, pero por lo menos que me dejen trabajar.
P.: ¿Usted concretamente pide que no ingresen los productos de Chile que afectan sus ventas?
H.M.: Ya no tengo retorno. En los próximos días tendré que pensar en despedir gente (se le quiebra la voz y se va).
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