5 de agosto 2004 - 00:00

¿Normalizar afuera sin futuro adentro?

Se ha dicho, pero es necesario advertirlo otra vez: la Argentina no es un país que cuente con reservas de hidrocarburos suficientes como para sostener una política exportadora sin poner en riesgo sus propias posibilidades de desarrollo. Por eso preocupan recientes declaraciones de funcionarios chilenos que aluden al objetivo de normalizar totalmente para 2006 las ventas de gas argentino a ese país.

«Esperamos que en 2006 no haya inconvenientes, que se haya retomado la ruta de las inversiones y que el consumo argentino también se haya mod
erado», dijo el ministro chileno de Economía y Energía, Jorge Rodríguez Grossi.

Que el funcionario hable de una «moderación del consumo argentino de gas», parece reflejar una expectativa de menor crecimiento de la economía nacional, justo cuando, debido a la recuperación reciente, el país lucha por retomar los niveles de producción previos a la crisis de 2001.

Por otro lado, el sostenimiento de una política exportadora de gas supondrá seguir dependiendo de modo creciente de compras de combustible a Venezuela y Bolivia, dos países que distan de presentar condiciones de estabilidad política que permitan a la Argentina asegurarse una provisión constante y satisfactoria. Y esto sin mencionar lo poco racional de una política que exige importar combustible desde otros países para poder exportar el propio.

• Sacrificio


Néstor Kirchner,
por intermedio de su ministro Julio DeVido, tuvo firmeza en torno a las ventas del gas a Chile. Que vaya a «normalizar» la exportación significa que se sacrifica el futuro argentino por una muy correcta política económica chilena, que siempre ha sido admirada desde aquí, pero no a nivel de que se sustente en nuestra economía nacional y nuestro futuro energético.

Chile comenzó a analizar importar gas licuado para sustituir crisis energéticas argentinas. Es correcto y debería abastecerse así aun cuando no sobrevenga otra crisis porque el mayor costo hoy lo paga nuestro país importando gas para seguir abasteciendo a Chile. La Argentina no es país gasífero como para exportar. No hay convenio serio suscripto y ratificado por el Congreso sino un gesto de buena voluntad que, obviamente, tiene el límite de la propia necesidad nacional nuestra.

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