Poco, casi nada. Pero útil para frenar lo que ya amenazaba con hacerse espeso. Afortunadamente la oferta levantó sustancias de colocación de posiciones, hasta volver a adaptarse a las posibilidades de una demanda diezmada. El Merval apenas si estuvo en su mínimo por debajo de lo anterior, después quiso volar con alas cortas y arribó a los 1.270 puntos: para cerrar en términos más módicos y en 1.257, dejando una mejoría de 0,8 por ciento en el listado de las «25». La cosa no daba para más, dio para bastante, soportando a la pieza clave -Galicia- que debió nuevamente actuar de lastre y marcando 1 por ciento de pérdida.
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La extrema volatilidad de Alpargatas, otro 3 por ciento abajo, solamente jugó como máximo estadístico por las bajas, sin peso específico. Francés y Bansud hicieron fuerza con sus porcentuales, 3 por ciento arriba cada una, y Acíndar aportó tranquilidad trepando algo más de 1 por ciento.
La desaceleración de negocios fue notoria, porque de los $ 72 millones conjuntos, casi $ 19 millones fueron a los certificados. Quedando así poco más de 53 millones de pesos en acciones y que representó una rebaja de gran importancia respecto de ruedas previas. Mejoría con merma de negocios no es una figura aconsejable, la debilidad sigue de cuerpo presente. Pero la alternativa a esto era peor todavía. Y con eso hay que conformarse...
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