A través del decreto se le restituyen a la empresa Nucleoléctrica Argentina S.A. (NASA), encargada de la construcción y posterior operación de Atucha II, los beneficios fiscales previos a la paralización de las obras en 1994.
Los beneficios a NASA incluyen "el diferimiento de todos los tributos y los derechos cuya aplicación, percepción y fiscalización estén a cargo de la AFIP relacionados con la importación para consumo de los elementos, materiales, repuestos y servicios necesarios para la construcción de la Central Nuclear de Atucha II".
Entre los considerandos del decreto se establece que "las obras de la Central Nuclear Atucha II se encuentran en un estado de avance global cercano al 80 por ciento, estimándose factible su entrada en servicio comercial en un plazo no superior a cinco años".