Entre sus múltiples actividades de ayer, Paul O’Neill se hizo un momento para jugar con niños de un comedor infantil de Merlo.
«Estamos firmemente convencidos de que hoy están dadas todas las condiciones para cerrar en las próximas semanas un acuerdo definitivo (con el FMI).» En sus dos encuentros con la prensa local, el secretario del Tesoro, Paul O'Neill, exhibió un cambio de actitud respecto de otras manifestaciones suyas sobre la crisis argentina, y dio a entender que el acuerdo con el Fondo estaba muy cerca. Pero eludió prometer dinero fresco (tal como se concedió a Uruguay y ayer a Brasil), ofreció asistencia técnica y cantó loas al sistema democrático y al ALCA.
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Sin embargo, no dudó -ante una pregunta de un periodista brasileño, que torpemente el jefe de prensa de Economía intentó interrumpir- en contestar «Sí: lo haría», cuando se le preguntó si recomendaría invertir en la Argentina. (Ya se había manifestado en términos similares en Brasil.)
El funcionario estadounidense dio una conferencia de prensa en el microcine del Ministerio de Economía tras reunirse con Roberto Lavagna; por la tarde, mantuvo una distendida entrevista con un puñado de medios gráficos entre los que estuvo Ambito Financiero (ver nota vinculada).
• Asesoramiento
En el Palacio de Hacienda, y flanqueado por banderas de su país y de la Argentina, O'Neill aseguró que Estados Unidos brindará asistencia «sólo después de la firma de un acuerdo con el FMI, que aguardamos ansiosamente». Agregó: «Pensamos que las negociaciones para lograr ayuda deben hacerse con los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI). Estados Unidos está ansioso de que lleguen a un entendimiento con la Argentina, y una vez que lo tengan, nos gustaría poder asistirla». O'Neill admitió que «si hay algún punto pendiente, podríamos dar asesoramiento técnico para ayudar a la Argentina a superar este tema».
Luego tuvo palabras de moderado elogio para el gobierno: «Hemos visto que la Argentina está empezando a dar pasos positivos, en un nivel no demasiado elevado, pero que pueden llevar, como dijo el ministro Lavagna, a un PBI positivo hacia fines de año». Y sostuvo que «la Argentina ha tenido un período de estabilización, y hay algunos indicios de que la actividad está mejorando. Han trabajado muy duro para instrumentar políticas que creen una base de crecimiento sustentable».
Dijo que confiaba en que «el gobierno argentino reconozca la importancia de resolver problemas fiscales, de establecer políticas monetarias sólidas y de restablecer un sector financiero sólido», pero eludió responder si Estados Unidos espera que la Argentina vuelva a pagar su deuda pública en bonos de unos u$s 100.000 millones tras el «default» de diciembre último.
«Sí: invertiría en la Argentina. Creo que quienes lo hagan deben confiar en una estabilidad para hacer inversiones, estando seguros de que van a dar muchos puestos de trabajo y pagar buenos sueldos», dijo en respuesta a la pregunta sobre inversiones. «Después de haber hablado con empresarios aquí, veo que lo que más quieren es que haya una clara y firme aplicación del imperio del derecho y, por supuesto, también que haya un sistema bancario normal y un sistema impositivo donde cada uno pague lo que le corresponda.»
• Alto precio
Otras condiciones para el desarrollo, mencionadas por O'Neill, deben ser la existencia de «un sistema de financiamiento gubernamental que sea estable y claro, y que no genere inflación. Ningún país puede tener estabilidad social sin estas condiciones. Estoy seguro de que los argentinos han pagado un altísimo precio por la inestabilidad que ha existido en este país durante los últimos dos años».
Y dijo que «los líderes de la Argentina tienen una visión clara de cuáles son los pasos que deben dar para alcanzar la estabilidad que los lleve nuevamente a ocupar su puesto de líder preponderante en el mundo».
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