Washington (EFE, Reuters, AFP) - El secretario del Tesoro estadounidense, Paul O'Neill, dedicó el día de ayer a defender su gestión y a desmentir que vaya a dejar el cargo, en el marco de la nueva estrategia del gobierno de George W. Bush de mostrarse más activo frente a la crisis después de las críticas que suscitó su actuación en los numerosos casos de fraude empresarial registrados en los últimos meses.
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O'Neill, que ocupa un cargo equiparable a lo que sería en la Argentina el ministro de Economía, fue blanco de una oleada de cuestionamientos por parte de la prensa y de la oposición por presunta laxitud a la hora de controlar las finanzas de las grandes compañías, algunas de ellas aportantes a la campaña presidencial de Bush.
En su primer discurso público en una semana, y en el mismo día en que el Congreso aprobó el endurecimiento de penas y controles para el sector financiero (ver aparte), el funcionario dijo: «Voy a seguir haciendo lo que estoy haciendo. Estamos poniendo las bases de un comienzo limpio» tras los millonarios fraudes empresariales descubiertos, y achacó la actual volatilidad de las Bolsas a su «desconexión entre el mercado financiero con el proceso productivo». Para O'Neill «la realidad es que nuestra economía continúa sólida y nuestra recuperación está claramente en marcha».
Pero dos indicadores económicos de junio divulgados ayer resultaron negativos: la venta de casas usadas registró su mayor caída desde 1995 y la demanda de bienes duraderos se redujo en 3,8 por ciento, cuando los economistas esperaban un crecimiento. Sin embargo, la venta de viviendas nuevas creció a ritmo récord en junio, debido a las bajas tasas de interés.
A petición del presidente Bush, el secretario del Tesoro suspendió una gira por los países del Mercosur, todos en crisis, para acercarse a diversos sectores sociales de economías en problemas, como ya lo hiciera en Africa.
O'Neill se enfrascó en una cargada agenda de entrevistas con legisladores y el secretario de Comercio, Don Evans, viajó a Filadelfia y Boston para reunirse con inversores.
«Hacer que los directores ejecutivos de las compañías tengan que dar cuentas y fortalecer nuestro sistema auditor asegurará que los inversores tengan los datos necesarios para decidir», opinó O'Neill. En este sentido, la Comisión del Mercado de Valores (SEC) demandó a las grandes compañías que certifiquen antes del 14 de agosto la fiabilidad de sus informes financieros y «confío en que ningún director ejecutivo correrá el riesgo de hacer una certificación falsa», insistió el secretario del Tesoro.
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