El mundo tiene que evitar una solución energética "barata y sucia" para los problemas económicos que pueda socavar la lucha contra el calentamiento global, dijo el domingo el principal responsable de la ONU en el área del clima.
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Yvo de Boer dijo que el planeta corre el riesgo de sufrir una segunda crisis financiera si los Gobiernos reaccionan a la desaceleración económica a través de la construcción de plantas energéticas alimentadas a carbón, que serían baratas pero altamente contaminantes y que luego se tendrían que cerrar por su impacto ambiental.
"Lo que más me preocupa es que la crisis financiera lleve a una segunda serie de malas decisiones de inversión", dijo el responsable en una conferencia de prensa antes de unas conversaciones del 1 al 12 de diciembre que involucran a 186 naciones que trabajan para alcanzar un nuevo tratado climático.
"Espero que la segunda crisis financiera no sea causada por préstamos energéticos en problemas", agregó. Las inversiones cortoplacistas podrían llevar a la necesidad de construir nuevas plantas solares o eólicas en 10 o 20 años.
Las discusiones de Poznan marcan la mitad del camino de una iniciativa de dos años para definir un nuevo pacto climático hacia fines del 2009 en Copenhague, que debería suceder al Protocolo de Kioto, que vincula a 37 naciones industrializadas para que reduzcan las emisiones de gases del efecto invernadero hasta el 2012.
De Boer dijo que la desaceleración económica era una oportunidad para rediseñar la economía mundial.
"Ahora debemos centrarnos en las oportunidades para un crecimiento verde que pueda colocar a la economía global en un sendero estable y sostenido", dijo.
Será un "desafío increíble" alcanzar un acuerdo cuando sólo falta un año para Copenhague, por lo que los negociadores deberían revisar lo que se puede lograr realmente, agregó. Las discusiones fueron complicadas por el cambio de administración en Estados Unidos, donde el presidente electo Barack Obama asume en enero del 2009.
El funcionario de la ONU dijo que él preferiría un acuerdo amplio que pueda ser "ratificable", con un "consiguiente proceso de definir los detalles".
De Boer elogió la meta de Obama, de reducir los gases del efecto invernadero en Estados Unidos a los niveles de 1990 hacia el 2020, al considerarla "ambiciosa". Actualmente las emisiones estadounidenses están un 14 por ciento arriba de las de 1990.
El presidente George W. Bush no ratificó Kioto, diciendo que sería muy costoso y que excluía metas para las naciones en desarrollo como China e India. Si Washington lo hubiera ratificado, habría tenido que recortar los niveles del 2012 a un 7 por ciento debajo de 1990.
"En cierta forma estoy muy contento con lo que él ya se ha comprometido a hacer", dijo De Boer acerca de los objetivos declarados de Obama.