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2 de agosto 2007 - 00:00

Operadores añoran los tiempos de Greenspan

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Nueva York (Reuters, Bloomberg) - La Reserva Federal se mantiene fiel a su criterio de que la caída del sector hipotecario está contenida, pese a que crece la evidencia de que sus efectos se extienden, llevando a algunos inversores a cuestionar la credibilidad del banco central estadounidense.

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Las ondas generadas por los problemas de la vivienda comenzaron a cobrar su cuota en el gasto del consumidor y en la mayor disponibilidad del crédito, arrojando dudas sobre la reiterada seguridad de la Fed de que la economía saldrá relativamente ilesa del revés de la vivienda.

A los ojos de Wall Street, el punto de vista del banco central parece cada vez más obsoleto. «No hay ningún contagio que podamos ver», dijo al Congreso el presidente de la Fed, Ben Bernanke, hace dos semanas, al hablar sobre el posible efecto del sector hipotecario en el gasto del consumidor. Sin embargo, los últimos datos demuestran que el gasto del consumidor disminuyó en el segundo semestre.

Y peor aún: temores de condiciones crediticias más estrictas dominan los mercados financieros, donde los activos de riesgo como las acciones y los mercados de bonos emergentes reciben los golpes, en medio de nuevas señales de que las empresas encuentran problemas para recaudar capital.

  • Retirada

  • Algunos inversores comentan que ésta no es la Fed de Alan Greenspan. La «opción de venta Greenspan» se retiró con el ex presidente en enero de 2006. Ese léxico entró después de varias gestiones de rescate de Bolsas: Greenspan redujo la tasa de 24 horas de los fondos federales en 1995 después de la crisis del peso mexicano y la crisis financiera del condado de Orange, estado de California, y nuevamente lo hizo en 1998 en respuesta al cuasicolapso del fondo de cobertura Long-Term Capital Management. Los inversionistas comenzaron a referirse a la opción de venta Greenspan y a confiar en ésta como una garantía implícita de que la Fed reduciría las tasas si las cosas se volvieran demasiado arriesgas en la Bolsa, lo cual se había convertido en el pasatiempo favorito a finales de la década de 1990.

    Y, sin embargo, Bernanke reiteró en mayo que no veía «un derrame serio y amplio a los bancos o instituciones de ahorro derivado de los problemas del mercado de hipotecas subprime».

    Y cada vez más las condiciones de endurecimiento del crédito causan olas globales que los analistas sospechan que forzarán a la Fed a recortar las tasas de interés antes de fin de año, pese a las persistentes preocupaciones en torno a la inflación.

    En cierto sentido, el mercado de bonos ya comenzaron a hacer del trabajo del banco central, recortando en más de la mitad de un punto porcentual el rendimiento de los bonos a corto plazo en menos de dos meses.

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